Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enfrentaba este miércoles problemas para salvar su agenda legislativa y la reforma al sistema de salud después de que su Partido Demócrata perdió un asiento clave en el Senado.

El revés electoral resalta los desafíos que enfrenta Obama a un año de haber asumido el poder.

El republicano Scott Brown ganó el martes en Massachusetts una reñida elección al Senado de Estados Unidos, en lo que algunos analistas interpretan como un signo de la ansiedad de los votantes por las políticas presidenciales en medio de un desempleo de dos dígitos y una lenta recuperación económica.

La victoria de Brown arrebató a los demócratas la mayoría de 60 votos que tienen en el Senado y que necesitan para aprobar la reforma al sistema de asistencia médica, que es la mayor prioridad legislativa de Obama, y otras medidas sobre cambio climático y una reforma al sector financiero.

La decisión también provocó temor entre los demócratas que enfrentan duras carreras por la reelección en los comicios legislativos de noviembre, mientras que los republicanos esperan que la debilidad expuesta en Massachusetts, bastión liberal, ayude a minar el control demócrata del Congreso.

Lo ocurrido en Massachusetts agrava los problemas que enfrenta el mandatario a un año del día que asumió el poder en medio de promesas de cambio y consignas de esperanza.

Desde entonces, los índices de aprobación pública de Obama han caído a 50%, tras haber estado por encima del 70 al momento en su juramentación, en uno de los records más bajos de presidentes recientes a esta altura de su mandato.

Después de la elección para llenar el escaño senatorial que dejó vacante la muerte del ícono liberal demócrata Edward Kennedy, el ánimo en la Casa Blanca era sombrío, mientras asesores de Obama se reunían para planear una estrategia.

Lo que alguna vez pareció ser una fácil victoria para los demócratas se convirtió en una carrera desesperada luego de un aumento en el respaldo al senador estatal republicano, motivado por la preocupación de los votantes por la economía, la reforma a la salud y la agenda de Obama.

Tras su victoria, Brown prometió convertirse en el voto 41 de los republicanos en contra de la legislación de reforma a la salud en el Senado compuesto por 100 miembros.

"La gente no quiere este plan de salud de un billón de dólares que se le está imponiendo al pueblo estadounidense", dijo Brown en un hotel de Boston a sus partidarios que coreaban "41" y "que ocupe su asiento ahora".

El senador electo dijo que los votantes rechazan las charlas a puertas cerradas que están guiando el debate de salud y se mostró satisfecho al probar que los expertos, y los demócratas, se habían equivocado.

Elecciones en noviembre. La victoria de Brown con 52% de la votación en el estado, de fuerte tendencia demócrata, planteó la posibilidad de grandes derrotas para los demócratas en las elecciones legislativas de en noviembre y dejó al partido titubeante en busca de respuestas.

Brown derrotó a la fiscal general del estado, la demócrata Martha Coakley.

"Cualquiera que haya recorrido el estado ha visto la rabia", dijo Coakley, quién fue criticada por realizar una débil campaña, a una habitación llena de partidarios desilucionados en un hotel de Boston. "Estoy descorazonada por los resultados", agregó.

Obama, quién ganó casi el 62% de los votos en el estado en la elección del 2008, visitó el estado el domingo para intentar encender el entusiasmo a favor de Coakley en su campaña por reemplazar al fallecido senador demócrata Edward Kennedy, largamente defensor de la reforma de salud.

Pero consciente de la amenaza de una derrota demócrata en el estado, la Casa Blanca ha negado firmemente que la elección fuese un referendo de la gestión del primer año de Obama o que un revés represente un rechazo a sus políticas.

Ante una pregunta sobre si los votantes habían presentado un veredicto a Obama, Brown dijo al programa Today de la cadena NBC que "es más grande que eso. La gente está enojada (...) Ellos quieren gente que comience a trabajar y a resolver sus problemas".

En Washington, el portavoz de Obama, Robert Gibbs, dijo que el presidente llamó a Brown tras conocerse el resultado.

"El presidente dijo al senador Brown que busca trabajar con él en los urgentes desafíos económicos que enfrentan las familias de Massachusetts y otras familias en el resto de la nación", dijo Gibbs en un comunicado.

El líder demócrata del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, dijo que daría la bienvenida a Brown al Senado en cuanto recibiera los papeles de los funcionarios de Massachusetts.

"Creo que sólo sería justo y prudente que suspendamos las próximas votaciones sobre la reforma al sistema de salud hasta que el senador electo Brown ocupe su cargo", dijo el senador demócrata Jim Webb.

Massachusetts eligió por última vez a un republicano para el Senado en 1972, pero el cambio de tendencia no podría haberse dado en un peor momento para Obama.

Los demócratas controlan 60 votos en el Senado frente a 40 de los republicanos, y la llegada de Brown podría condenar el proyecto de salud.

Los líderes demócratas prometieron seguir adelante con la reforma en el Congreso, aunque varios advirtieron que el partido debería reconsiderar su postura.