Roma. El líder de la Liga Norte, un aliado clave del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anticipó el viernes que el gobierno fracasaría y que la coalición gobernante se rompería luego de que sus líderes se atacaron públicamente.

Umberto Bossi, cuyo partido antiinmigración consiguió buenos resultados en las elecciones regionales de marzo y ha elevado su perfil en la coalición, respaldó a Berlusconi en su batalla con el líder de la derecha Gianfranco Fini, pero dijo que la alianza de centroderecha estaba ahora condenada.

En una entrevista con el periódico del partido, Bossi predijo "una caída vertical del gobierno y probablemente el fin de la alianza entre el PDL (de Berlusconi) y la Liga del Norte", aunque no dio una fecha.

El descenso al caos de la coalición ocurre mientras la tercera mayor economía de la zona euro lucha por recuperarse de su peor recesión desde la posguerra.

En una discusión pública el jueves durante un congreso del PDL, Fini acusó a Berlusconi de sofocar el debate interno y de dar demasiado poder a la Liga, mientras que el primer ministro de 73 años acusó a su rival más joven de deslealtad.

Bossi dijo que Fini, cofundador del partido Pueblo de la Libertad de Berlusconi cuya base de poder está en el sur, era "envidioso y rencoroso por los repetidos éxitos (de la Liga) ... y que no ha hecho nada sino intentar destruir lo que hemos creado".

Elecciones. El enfrentamiento sin precedentes dejó al gobierno de centroderecha inmerso en la confusión incluso antes de las declaraciones de Bossi, y un abandono de Fini podría paralizar el Ejecutivo e incluso privar a Berlusconi de su cómoda mayoría en ambas cámaras del Parlamento, haciendo surgir el fantasma de unas elecciones anticipadas.

Bossi, conocido por su lenguaje pintoresco, dijo que ahora estaba claro que la coalición no podría producir la prometida reforma de transferir poder a las regiones que la Liga demanda.

"Nos espera un nuevo camino, estaremos solos sin Berlusconi", dijo el líder de la Liga, que hundió el primer gobierno de Berlusconi en 1994.

La Liga del Norte ha cobrado cada vez más importancia desde que Berlusconi volvió al poder en 2008, y podría preferir la opción de unas elecciones anticipadas en lugar de estar atrapado en un gobierno débil incapaz de abordar las reformas que ha prometido a sus votantes.