Brasilia, EFE. Amnistía Internacional condenó este lunes la detención en Londres del brasileño David Miranda, compañero del periodista estadounidense al que el ex técnico de la NSA Edward Snowden entregó información sobre el espionaje global de EEUU.

"La detención de Miranda fue ilegal y no tiene ninguna disculpa. Fue detenido en violación de todo principio de equidad", con lo cual "se comprueba que la ley puede ser abusiva por razones mezquinas y vengativas", dice una nota divulgada este lunes por esa organización de derechos humanos.

Miranda fue retenido este fin de semana durante unas nueve horas en el aeropuerto Heathrow de Londres, durante una escala cuando se disponía a viajar hacia Brasil.

El incidente provocó una inmediata reacción del gobierno brasileño, que en una nota divulgada este domingo manifestó su "grave preocupación" frente a la retención "injustificable" de una persona "contra la que no pesa ninguna acusación".

El diario The Guardian ya había denunciado la retención del brasileño, que convive en Río de Janeiro con el periodista Glenn Greenwald, columnista de ese diario.

Greeenwald publicó en su columna en The Guardian los primeros documentos filtrados por Snowden sobre los programas secretos estadounidenses de espionaje electrónico.

El periodista, que reside en Brasil, alega tener entre 15.000 y 20.000 documentos aún no divulgados que recibió del extécnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos asilado en Rusia.

Miranda llegó finalmente este lunes a Río de Janeiro y fue recibido en el aeropuerto por Greenwald, quien dijo a la prensa que no dejará de publicar los documentos que recibió de Snowden, entre los cuales citó algunos relativos al Reino Unido, aunque no precisó su contenido.

Según The Guardian, el arresto de Miranda fue justificado con base a un controvertido artículo de la ley antiterrorista británica que permite la detención de sospechosos sin orden judicial y sin permiso para que consulten a un abogado.

El diario agregó que, pese a que el brasileño fue liberado, la policía le confiscó todos sus equipos electrónicos, incluyendo un teléfono móvil, un computador personal, una cámara, memorias, discos digitales y hasta una consola de vídeo juegos.

Antes de ser detenido en Londres, Miranda visitó en Berlín a la documentalista Laura Poitras, que trabaja con Greenwald y otros periodistas de The Guardian en el análisis de los documentos entregados por Snowden.