Bogotá. El presidente colombiano, Alvaro Uribe, deberá reponerse rápido a la derrota por el fallo de la Corte Constitucional que lo dejó sin oportunidad de buscar su segunda reelección, y trabajar para asegurar el triunfo de un candidato que de continuidad a sus políticas de gobierno.

La Corte Constitucional declaró este viernes ilegal la convocatoria a un referendo que buscaba permitir al mandatario ser candidato en los comicios del 30 de mayo.

La decisión marca el inicio de una campaña presidencial en la que el popular mandatario tendrá una importante influencia, pese a que algunos analistas advierten del riesgo de que su coalición se desintegre sin él como candidato.

¿Quiénes están en la campaña a la presidencia? El ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, lidera las encuestas, pero algunos temen que partidos de la coalición de gobierno, como el conservatismo, se retiren e intenten presentar sus propios candidatos.

Un triunfo de Santos sería más difícil y abriría opciones a otros como el independiente Sergio Fajardo, matemático y ex alcalde de Medellín bien posicionado en los sondeos.

El ex senador y candidato de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, antiguo aliado de Uribe, aspira a la presidencia, pero es superado en la intención de voto por la ex embajadora Noemí Sanín, quien impulsó la primera reelección de Uribe.

Los candidatos del Partido Liberal, Rafael Pardo; y del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, aspiran a la presidencia y, aunque con pocas opciones, según las encuestas, serían decisivos en una segunda vuelta.

Panorama en América Latina. Sin Uribe en la presidencia de Colombia podría debilitarse el bloque que enfrenta al mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, lo que cambiaría el mapa político de América Latina.

El mandatario colombiano ha mantenido tensas relaciones con Chávez y enfrentamientos con otros gobernantes de izquierda como el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega.

Uribe ha sido el más visible de un bloque anti Chávez del que también hace parte el presidente de Perú, Alan García, y al que podría sumarse el mandatario electo de Chile, Sebastián Piñera.

Relaciones con Estados Unidos y Venezuela. Uribe es el principal aliado de Washington en América Latina y su Gobierno ha recibido miles de millones de dólares en ayuda militar de Estados Unidos, mayoritariamente destinada a combatir el narcotráfico y la guerrilla izquierdista.

Las relaciones con el Gobierno de Barack Obama son buenas. Seguirían así si gana un candidato cercano a Uribe.

Analistas creen que ante el protagonismo de gobernantes de izquierda en la región, como Chávez en Venezuela, a Washington le conviene tener a Colombia como aliado para intentar hacer contrapeso dentro de la geopolítica latinoamericana.

Pese a la cooperación, Washington comenzó a cortar la ayuda económica a Colombia destinada al sector militar, mientras que demócratas que controlan el Congreso exigen avances en derechos humanos antes de aprobar un Tratado de Libre Comercio.

Colombia firmó en 2009 un acuerdo de cooperación militar con Washington que permite a soldados estadounidenses utilizar siete bases en este país sudamericano para realizar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo. Ese pacto es considerado por Chávez una amenaza regional.

Las tensiones podrían crecer en la campaña presidencial con candidatos que podrían acudir a la diferencia con Caracas para evocar el nacionalismo y ganar votos. Pero, Venezuela es un destino importante para exportaciones colombianas y normalizar las relaciones comerciales sería clave para la economía.

Impactos en los mercados. Los mercados recibirían con tranquilidad el fallo de la Corte Constitucional y analistas descartan cualquier cambio fuerte o una volatilidad por el efecto del referendo.

Inversores confían en que el sucesor de Uribe mantenga sus políticas económicas de libre mercado y de apoyo a la inversión extranjera. Colombia, que no sufrió una fuerte crisis como consecuencia de la recesión mundial, prevé que su economía crezca por encima de 2% en 2010.

La guerrilla de las FARC. Uribe llegó a la presidencia con la promesa de derrotar militarmente a las FARC y, aunque no lo ha conseguido, la puso en su punto más débil con la muerte de importantes comandantes y la deserción de miles de combatientes.

La guerrilla tiene presencia en zonas selváticas y montañosas, estratégicas para la producción y tráfico de cocaína. En los últimos meses, la guerrilla intensificó sus ataques como parte de una estrategia para demostrar poderío en la antesala de las elecciones presidenciales y legislativas.

La mayoría de candidatos son partidarios de mantener la ofensiva militar contra las FARC, pero se muestran dispuestos a una negociación de paz si los rebeldes dan muestras de buena voluntad con un cese de hostilidades y liberan a los rehenes.