Asunción, Xinhua. El poderoso empresario Horacio Cartes asumió la presidencia de Paraguay este jueves con un respaldo popular inédito y el apoyo del histórico Partido Colorado (PC, derecha), pero su gestión afronta grandes desafíos sin soluciones simples en el horizonte.

Sin militancia política hasta el 2009, Cartes protagonizó un meteórico ascenso que coincidió con el peor momento del PC: la primera vez que abandonó el poder en seis décadas y cuando se distanció de su apetecida estructura estatal.

"Si Cartes no logra proyectar una imagen de gestión enderezada hacia un nuevo modelo que combata los niveles de corrupción del Estado es poco probable que el optimismo de la gente se mantenga", advirtió a Xinhua el analista político Benjamín Fernández.

Expectativa. Fernández, también director del periódico económico asunceño "5 Días", aseguró que el éxito del flamante gobierno será "directamente proporcional al nivel de satisfacción que tenga la sociedad con respecto a la gestión del Estado".

La corrupción generalizada es un lastre con el que el país carga, según admite desde la gente de a pie hasta los más encumbrados políticos.

"Si el Estado no gestiona bien temas como pobreza, inequidad, organización interna en la relación con los ciudadanos, es probable que tengamos un nivel de conflictividad importante en las calles en los próximos meses". Benjamín Fernández.

Y Cartes, que obtuvo el 45% de los votos en las elecciones del 21 de abril, no fue menos al afirmar en su primer discurso que será inflexible con la corrupción.

"El que desea adueñarse de la cosa pública no contará con nuestra complicidad, esa es la diferencia que marcaré", subrayó frente al Palacio de los López, la casa de gobierno.

La gran guerra de Cartes, de 57 años, es la lucha contra la pobreza, que afecta a casi un tercio de los 6 millones de paraguayos.

Pobreza y corrupción son aspectos que a veces van de la mano porque las ayudas estatales no llegan a sus verdaderos destinatarios.

"Haremos posible un gran gobierno si el dinero público llega a los más pobres", recalcó el mandatario.

La asunción de Cartes se da "en medio de una enorme expectativa" y "con un alto nivel de respaldo de la ciudadanía", subraya un editorial del diario asunceño "La Nación".

El jefe de Estado recibió en abril casi un millón de votos, una cifra sin antecedentes en la historia electoral paraguaya.

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"Las personas que le dieron su voto y, en gran medida, también las que no lo hicieron, tienen la esperanza de que con el nuevo gobierno se impulsen por fin los cambios profundos que nuestro país necesita", añade la nota.

Nadie discute que los problemas de Paraguay son la pobreza, el empleo, la educación, salud pública y la inseguridad.

Pero "La Nación" recuerda que otras de las dificultades son "los vicios y prácticas nefastas de nuestra clase política, arraigadas en todos los partidos".

En ese sentido, llama a "extirpar el clientelismo, el prebendarismo y las innúmeras formas de corrupción y venalidad que corroen desde sus entrañas el gigantesco y pesado aparato estatal".

Así, saluda la decisión de Cartes de designar un gabinete de ministros de perfil técnico que "no responde al odioso cuoteo partidario" pero que ya generó críticas en voz baja desde los colorados.

Estado. El analista político del diario "Ultima Hora" y autor de varios libros de historia reciente, Alberto Boccia, dijo a Xinhua que avizora una relación compleja entre Cartes y el PC.

"Tradicionalmente es un partido construido sobre una estructura bastante clientelar, prebendaria. Así lo fue hasta que cayó el gobierno en 2008, y creo que buena parte de esa estructura estará tentada de volver a construir los conductos que permitían nutrirse de las licitaciones y contratos del estado", aseguró.

No obstante, Cartes "tiene poco margen de maniobra porque si permite eso seguirá engordando un Estado que ya de por si es muy paquidermo, tiene más de 270.000 funcionarios públicos y no va a tener ninguna posibilidad de cumplir su promesa electoral de combatir la pobreza".

Para concretar ese objetivo se requiere un Estado "mucho más eficiente" y "una inversión en gasto social muchísimo más importante", indicó.

A su juicio, "ha caído bastante bien en la prensa y en la ciudadanía el nombramiento de perfil técnico" que "parece indicar una voluntad bastante firme de convertir al Estado en una estructura más eficiente".

En la misma línea de razonamiento, Benjamín Fernández consideró que éste "es un Estado muy torpe, muy grande para el tamaño del país y muy corrupto".

"Si el Estado no gestiona bien temas como pobreza, inequidad, organización interna en la relación con los ciudadanos, es probable que tengamos un nivel de conflictividad importante en las calles en los próximos meses", aventuró el analista, autor de decenas de libros sobre la política local.

"El Partido Colorado ha quedado muy fuertemente golpeado con las designaciones del gabinete y estoy seguro que eso se va a convertir en una cuestión de crispación y de conflictos a muy corto plazo", alertó.

Coincidió con Boccia en que esa fuerza política "tiene una manera de hacer funcionar un aparato que conoce muy bien, con criterios distintos al suyo y en un momento determinado el nivel de conflictividad partido versus presidente será cada vez mayor".

Esto se dará "en función de interpretaciones distintas de lo que es la gestión del Estado y la mayor crisis de corto plazo creo que es sobre el modelo de gestión", aventuró.

"Cartes necesitará tener mucho éxito de manera tal que su proyecto y su propuesta técnica tenga la adhesión popular y eso mantenga a raya al sector más conservador u ortodoxo del PC", concluyó Fernández.