Dos de los mayores expertos que tiene San Andrés, y Colombia, sobre el mar: Éric Castro, subdirector de mares y costas de Coralina (Corporación Para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina), y María Matilde Rodríguez, ex secretaria de Agricultura y Pesca, en charla con El Espectador hablaron sobre la situación actual de San Andrés después del fallo internacional de La Haya. ¿Qué tienen que vivir hoy en día los pescadores colombianos? ¿Estamos realmente acatando el fallo? ¿Desde el punto de vista de los raizales se hizo todo lo que tocaba? Todas estas respuestas se dieron en un ameno diálogo.

- ¿Qué ha cambiado en las islas después del fallo de La Haya?

- Éric Castro: Hay varios efectos inmediatos, pero el más notorio es que un área donde se presenta el 80% de las exportaciones de langosta del país, está funcionando como si fuera un área de régimen común, es decir, que en esa área hay embarcaciones colombianas y nicaragüenses.

- ¿Y eso qué tiene de perjudicial?

"Colombia fue un país soberbio y no solamente por la cancillería de este gobierno, sino del gobierno anterior. No nos digamos mentiras, este es un proceso que duró once años hasta la resolución y estuvo ocho años en manos de una cancillería que lo manejo pésimamente. El ministerio actual ha intentado enmendar unos cauces, pero no ha sido posible, además de haber sido tímida".

- Éric Castro: Desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental es sumamente grave, porque Colombia había hecho grandes esfuerzos como país y como región para trabajar armónicamente con la gobernación departamental y Coralina para lograr un manejo sostenible de esta pesquería. Era una pesquería que hace unos diez años estaba sobrepescada y hoy está totalmente recuperada. Hoy no tenemos ni idea de cuánto están pescando los nicaragüenses, pero ellos tienen un modelo de pesquería que es poco conservacionista. Lo terrible no sólo es que esté operando como un área de régimen común, sino con unas reglas que no permiten a nuestros pescadores ser competitivos y que nos van a llevar en el corto plazo al colapso de los recursos con grandes efectos ambientales.

- La canciller asegura que Colombia no está acatando el fallo de La Haya, pero según lo que usted dice sí lo estamos haciendo. ¿Cuál es la realidad?

- Éric Castro: En este momento hay más barcos nicaragüenses en el área que colombianos. Es más, los barcos extranjeros que pescaban afiliados a empresas colombianas pidieron permiso a Nicaragua y hoy pescan para ese país.

- María Matilde Rodríguez: Se esta viviendo un área de régimen común donde un país tiene temor de actuar. Si no fuera así, nosotros tendríamos que detener los barcos nicaragüenses porque estarían frente a una pesca ilegal. Aquí está pasando que los pescadores están en medio de dos actores armados con permanente hostigamiento.
Ya que habla de hostigamiento, ¿sienten que en San Andrés en cualquier momento puede desatarse un enfrentamiento armado entre los dos países?

- M.M.R.: Sería lo más terrible. Pero está latente sin duda, eso dicen los mismos pescadores. Además, los ánimos de nuestra población están dolidos y afectados. No ha habido un pronunciamiento de qué es lo que se está protegiendo en alta mar para la ciudadanía, porque la presencia militar está, pero no sabemos a dónde conduce esa presencia, cuáles son los resultados.

- ¿Cómo han sentido ustedes en el archipiélago el accionar de las autoridades después del fallo de La Haya?

- E.C.: Desde Coralina, inmediatamente que surgió el fallo, quedamos sumamente preocupados porque eso significa perder más del 50% de mar, además de perder más de 17 años de trabajo que hicimos para generar un modelo de reserva de la biosfera.

- ¿Y no hay nada que hacer?

- E.C.: La Unesco y Naciones Unidas nos recomendaron que habláramos con Nicaragua para que gestionáramos una reserva binacional. Esta negociación se la planteamos a la canciller y seguimos dispuestos a ofrecer toda la información técnica que hemos recaudado en los últimos años para apoyar al gobierno en todas las instancias que nos lo soliciten.

- María Matilde, ¿usted cómo cataloga el accionar de nuestras autoridades frente al litigio con Nicaragua?

- M.M.R.: El papel de la cancillería ha sido bastante desacertado. Colombia fue un país soberbio y no solamente por la cancillería de este gobierno, sino del gobierno anterior. No nos digamos mentiras, este es un proceso que duró once años hasta la resolución y estuvo ocho años en manos de una cancillería que lo manejo pésimamente. El ministerio actual ha intentado enmendar unos cauces, pero no ha sido posible, además de haber sido tímida.

- Se ha anunciado en la isla que el presidente irá de visita dentro de pocos días. ¿Qué pronunciamiento esperan?

- M.M.R.: Que sea claro sobre lo que va a suceder con nuestro territorio de alta mar, porque las respuestas han sido más bien temerosas. Nos están diciendo permanentemente que actuemos con prudencia, que las declaraciones públicas deben ser medidas, pero estamos esperando una intervención clara o por lo menos una posición que diga: nos atenemos al fallo y estas van a ser las acciones que nos van a conducir a una solución.

- En síntesis, ¿hoy están ustedes en un limbo sin saber qué hacer frente al fallo?

- M.M.R.: Sí, pero el fallo hoy lo estamos acatando parcialmente. Si las embarcaciones están pescando en aguas colombianas y no son capturadas, quiere decir que estamos acatando el fallo.

- ¿En Coralina cómo recibieron la negativa de la Cancillería a continuar con el proceso ante la Unesco para declarar a San Andrés y su mar como reserva natural?

- E.C.: Yo no le podría decir qué tanta injerencia hubiera podido tener o no si se hubiera aceptado la propuesta que trabajó la Corporación de manera juiciosa durante años para que fuéramos reconocidos como patrimonio, pero de lo que sí estoy seguro es que probablemente tendríamos más amigos internacionales defendiendo un sitio que dejaba de ser un poco de Colombia para ser de la humanidad.

- ¿Se perdieron muchos años de trabajo en la Corporación por la decisión de la Cancillería?

- E.C.: Sobre el trabajo de reconocimiento de toda el área como patrimonio de la humanidad sí. Pero aquí todos estamos comprometidos con lo mismo, todos queremos coadyuvar con las instituciones. En ese momento hubo un pronunciamiento de la Cancillería que decía que no era conveniente continuar con el tema porque podía perjudicar el litigio jurídico de La Haya y por eso todos nos quedamos quietos, porque como corporación seguimos los lineamientos del Gobierno Nacional.

- M.M.R.: Fue un error de visión de la Cancillería, porque quien hace nuestra declaratoria mundial de biosfera es la ONU, que también emite el fallo. No creería que van a contradecir decisiones suyas anteriores, buscarían una coherencia sin duda.

- ¿Los pescadores cómo recibieron que no siguiéramos con el proceso ante la Unesco? ¿Se enteraron?

- M.M.R.: Ese es el mayor problema, que no nos hemos apropiado de nuestros patrimonios. ¿Cuantas personas en Colombia saben que nosotros somos reserva mundial de biosfera con el tercer arrecife más largo del mundo y con una biodiversidad compleja? A los mismos pescadores usted les pregunta qué tan identificados se sienten con la declaratoria mundial y le dicen que han preservado el que creían su territorio y para qué, para que lo explote Nicaragua.

- E.C.: Ese es el efecto más difícil que está enfrentando Coralina en este momento. Durante 17 años hicimos una apuesta hacia un modelo de reserva de biosfera y eso no es fácil, es un tema de trabajar día a día. Aquí todo el mundo es consciente de que somos reserva de biosfera así no tengamos la reglas claras para implementarla, pero la gente la cuida y la siente como tal. Pero hoy en día sentarse con la comunidad es difícil, especialmente con los usuarios del área marina protegida, porque los pescadores dicen que cómo van a hablar desde una política de conservación cuando ni siquiera se tiene definido cuál es nuestro territorio.

- ¿Cómo han manejado entonces ese punto con la comunidad?

- E.C.: Muchas personas nos acusan de haber conservado para Nicaragua y de no haber permitido la exploración de hidrocarburos en su momento. No falta quién dice que si en San Andrés hubiera habido un pozo petrolero no hubiéramos perdido las aguas. La gente está enojada e incluso hay quienes se han declarado en desobediencia civil, pues cómo vamos a hablar de una veda de langosta o de una veda de caracol cuando ellos dicen que eso no es para nosotros. Colombia hoy es reconocida internacionalmente por su modelo en defensa de los recursos marinos. Pero hoy, cómo explicarle a la comunidad que vamos a mantener ese modelo cuando no sabemos de quién son las aguas. Yo no tengo una respuesta para darles.