Barquisimeto, Venezuela. Henri Falcón se convirtió esta semana en el rival de más alto perfil del presidente Hugo Chávez, al renunciar al partido del mandatario venezolano, pero sin apartarse radicalmente del chavismo y promoviendo un "socialismo productivo".

El militar retirado y gobernador del occidental estado Lara ha estado por años en el ojo del huracán por haber retado al gobierno central con su propio peso, y es visto como posible contendor de Chávez en la elección presidencial del 2012.

Pero, para imponerse al "comandante", una aspiración que descarta de momento, tendría que enfrentar los rencores del chavismo que ya comenzó a llamarlo "traidor", el resquemor opositor de que sea "doble agente" y las expectativas sobre su adhesión al socialismo nacionalizador del sector económico.

Pese a que Falcón se deslindó del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) al criticar su sectarismo y su concepción de lealtad, evita criticar abiertamente a Chávez, a quien asegura respetar como líder del proyecto.

En tanto, esboza su propia concepción del modelo: "Un socialismo ético, productivo (...) que no está reñido con el desarrollo. Un socialismo que combate la corrupción, solidario, de igualdad, de inclusión".

Mientras un alcalde caraqueño acató sin titubeos una orden presidencial de expropiar varios edificios días atrás, Falcón evadió afectar de inmediato un depósito de la mayor empresa de alimentos y bebidas del país, Empresas Polar, justo antes de renunciar al PSUV, creado y liderado por el presidente.

El gobernador, un mestizo con espeso bigote, decidió reunirse con representantes de Empresas Polar para alcanzar algún acuerdo y ha dicho que el Gobierno debe analizar los pros y los contras antes de tomar cualquier medida.

"Aquí no está negada la empresa privada. Este es un país democrático y vivimos en un estado de derecho. Aquí hay unas normas y unos principios constitucionales, dijo el funcionario, un abogado de 48 años.

Venezuela ha vivido por años el impulso nacionalizador de Chávez, que ha tomado desde enormes proyectos petroleros, hasta frigoríficos y edificios comerciales.

¿Chavismo sin Chávez? En una cadena de desencuentros, el PSUV lo expulsó de sus filas cuando en el 2008 se postuló al cargo sin su autorización, aunque luego Chávez -que lo había conocido en el Ejército- le devolvió el apoyo por su amplio liderazgo.

Algunos analistas creen que Falcón, casado y con cuatro hijos, podría abanderarse en el "chavismo sin Chávez" y conquistar a seguidores del mandatario menos radicales y de la oposición, que suele mantener en torno al 40 por ciento de simpatías en 11 años de "revolución".

"El proyecto no tiene un dueño exclusivo (...) dejó de ser de un partido para convertirse en un proyecto de país. De manera que aquí nadie lo tiene secuestrado", dijo Falcón con su habitual gorra calada hasta las cejas, esta vez la del equipo local de béisbol.

Falcón dejó el PSUV para irse al pequeño oficialista Patria Para Todos (PPT), un movimiento en el nunca antes militó pero que le servirá para ampliar su plataforma regional si se afianza líder y logra obtener respaldo electoral y quedarse con los nueve diputados de Lara.

El mandatario regional afirma que buscará su reelección en el 2012, pero muchos anticipan que opte por la presidencia ante un desgaste de Chávez por la crisis económica, la creciente delincuencia y deficiencia de servicios públicos.

Pero a Falcón, reconocido como uno de los líderes regionales mejor valorados en los últimos años, no le ha tocado vivir una campaña electoral con Chávez en contra, que suele crecerse en la contienda.

El estado Lara es territorio chavista. Falcón ganó la gobernación en 2008 con el mismo 74% que su antecesor, Luis Reyes Reyes, otro militar retirado cercano aliado de Chávez y actual ministro.