Londres. La renuncia del ministro del Tesoro sólo 18 días después de haber asumido el cargo es un serio revés para la nueva coalición británica, pero es improbable que la desvíe de su búsqueda por grandes reducciones de gasto para frenar el déficit presupuestario.

El secretario del Tesoro, David Laws, que era responsable de identificar posibles reducciones presupuestarias, renunció el sábado por cuestionamientos respecto a sus gastos, con los que podría haber infringido reglas del Parlamento.

Analistas describieron su renuncia como un golpe para la nueva alianza entre conservadores y liberales, pero dijeron que no es insalvable.

"Es un golpe, pero de ninguna manera fatal", opinó el economista Ross Walker, del Royal Bank of Scotland.

Ante una pregunta sobre cómo reaccionaría el mundo financiero, señaló que "existen otros grandes temas en este momento, pero creo que habrá un sentido de decepción porque en el margen probablemente vuelve difícil vender parte del ajuste fiscal".

El economista Philip Shaw, de Investec, comentó que en solo dos semanas Laws se había mostrado como un comunicador muy capaz y un importante puente entre las políticas de los liberales demócratas y los conservadores.

Sin embargo, enfatizó que "antes de la elección, su nombre no era realmente considerado para secretario jefe, así que el proceso de consolidación fiscal seguirá adelante sin él".

"Es un shock y un shock que ha llegado rápido en la vida del nuevo Gobierno, pero es uno que quizás sea superado bastante fácilmente", agregó.