Washington. La Corte Suprema estadounidense despejó el camino este lunes para la extradición del ex dictador panameño Manuel Noriega a Francia, donde fue condenado por cargos de lavado de dinero.

Los jueces se rehusaron a revisar un fallo de una corte federal de apelaciones señalando que Estados Unidos puede enviar legalmente a Noriega a Francia sin violar sus derechos como prisionero de guerra.

Los abogados de Noriega argumentaron que, como prisionero de guerra, debía ser enviado de vuelta a Panamá.

Noriega, quien terminó su sentencia de prisión en Estados Unidos por tráfico de drogas hace dos años, ha permanecido el una prisión de Florida durante la batalla legal de su extradición.

General del Ejército y alguna vez informante de la CIA, Noriega fue capturado en Panamá en enero de 1990 luego de que tropas estadounidenses invadieran el país. Tras ser llevado a Miami para enfrentar un juicio, fue declarado prisionero de guerra.

Noriega fue sentenciado en Miami por tráfico de drogas, chantaje sistematizado y conspiración en 1992. También fue sentenciado en ausencia en Francia por lavado de dinero proveniente de tráfico de cocaína, realizado a través de bancos franceses, y por utilizar ese dinero para comprar tres lujosos apartamentos.

Noriega podría buscar un nuevo juicio en Francia si es extraditado.

La corte de apelaciones rechazó el argumento de Noriega de que su extradición a Francia violaría sus derechos según las Convenciones de Ginebra, que rigen el tratamiento de los prisioneros de guerra.

Apoyan extradición. El gobierno estadounidense ha apoyado la petición de extradición de Francia y declaró que la Convención de Ginebra no se aplican al caso de Noriega.

Los abogados de Noriega han dicho que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, aún debe firmar su extradición.

El Departamento de Justicia estadounidense dijo que mayores revisiones del caso de Noriega eran injustificadas. La Corte Suprema estuvo de acuerdo y rechazó la apelación.

Dos miembros de la Corte Suprema, los jueces Antonin Scalia y Clarence Thomas, disintieron. Thomas expresó que la corte debería escuchar el caso y decidir los asuntos presentados.