El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió hoy al Consejo de Seguridad que sea "firme" y adopte "lo antes posible" una resolución "vinculante" que obligue a Siria a poner su arsenal químico bajo control internacional.

"Espero sinceramente que haya una acción inmediata (del Consejo de Seguridad) y que sea vinculante", dijo Ban en rueda de prensa un día después de presentar el informe que confirmó el uso de armas químicas el pasado 21 de agosto a las afueras de Damasco.

Ban apoyó así una resolución que invoque el Capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas -que abre la vía a sanciones o incluso al uso de la fuerza- para que no vuelva a resurgir el uso de armas químicas o destrucción masiva como instrumento de guerra.

El secretario general dio la bienvenida a la decisión de Siria de adherirse, aunque sea "con retraso", a la Convención Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas y recordó que una decisión así contiene "muchas obligaciones" que deben ser implementadas.

"En el pasado hemos visto muchos casos en los que ese compromiso no se ha implementado y el Consejo de Seguridad ha tenido que adoptar muchas resoluciones para que sean vinculantes", advirtió Ban Ki-moon.

Estados Unidos, Francia y Reino Unido son partidarios de que el Consejo de Seguridad apruebe una resolución que invoque a ese Capítulo 7, mientras que Rusia prefiere que no se incluya en el texto una justificación para una intervención militar.

El secretario general lamentó la falta de unidad en el máximo órgano de decisión de Naciones Unidas ante la crisis siria pero confió en que las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos ayuden a acercar posturas y responder a este conflicto de forma "urgente".

"Estos acuerdos son buenos en espíritu, pero tienen que ser trasladados a acción. No tenemos tiempo que perder", dijo Ban, quien anunció que se reunirá a final de mes con los jefes de la diplomacia de Estados Unidos y Rusia al margen de la Asamblea General que se celebra la próxima semana en Nueva York.

El secretario general se verá el 28 de septiembre en Nueva York con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, con quienes espera poder "fijar fecha" para una conferencia internacional en Ginebra.

Ban subrayó este martes que las pruebas presentadas por los inspectores son "indiscutibles" y confirman el uso de gas sarín en el ataque del 21 de agosto, y volvió a exigir que ese crimen no quede impune y que los responsables sean llevados ante la justicia.

Tras reiterar que corresponde "a otros" establecer quién utilizó las armas químicas, el secretario general indicó que hay algunos países que contemplan ya la posibilidad de elevar el asunto a la Corte Penal Internacional (CPI).

Los inspectores de la ONU confirmaron en un informe publicado este lunes que en el ataque del pasado 21 de agosto a las afueras de Damasco en el que murieron unas 1.400 personas se utilizaron armas químicas.

Los expertos hablaron con más de 50 supervivientes, pacientes, trabajadores sanitarios y de los servicios de rescate, y la mayoría de las víctimas sufrieron síntomas como pérdida de conciencia, dificultades respiratorias, visión borrosa, vómitos o convulsiones.

Tomaron muestras de sangre, orina y cabello de 34 de los 36 pacientes con síntomas de intoxicación, y los análisis mostraron "evidencia definitiva de la exposición a gas sarín en casi todos los supervivientes.

En un informe de 41 páginas que detalla el proceso de extracción de muestras, entrevistas a testigos y resultados de sus análisis clínicos, dijeron que el gas se lanzó en cohetes tierra-tierra, "una variante del M14 de artillería" desde una zona sin especificar.