La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el viaje de una comisión parlamentaria a Moscú para interrogar al ex agente de inteligencia estadounidense Edward Snowden, mientras se aguardaba la respuesta oficial de Washington -esperada en principio para este miércoles- por el espionaje masivo que incluyó a la presidenta Dilma Rousseff.

Paralelamente, el ex presidente Luiz Lula da Silva criticó duramente al mandatario estadounidense Barack Obama por el espionaje contra Rousseff.

La creación de la delegación fue aprobada este martes por unanimidad por la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, pero el viaje aún depende de que el gobierno de Rusia dé el visto bueno el encuentro de los parlamentarios brasileños con Snowden, según el servicio de noticias de la cámara baja reproducido por la agencia EFE.

Snowden recibió asilo temporal en Rusia tras haber permanecido varios días refugiado en el aeropuerto de Moscú.

La decisión parlamentaria se conoció el mismo día en que el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, tenía previsto reunirse en la Casa Blanca con Susan Rice, la asesora de seguridad nacional del presidente de Estados Unidos, para tratar las denuncias de espionaje.

Figueiredo llegó hoy a Washington, donde permanecerá hasta pasado mañana viernes.

Tras conversar la semana pasada con Obama en San Petersburgo, Rousseff dijo que esperaría hasta hoy la respuesta oficial estadounidense.

La invasión de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en inglés) estadounidense a las comunicaciones de Rousseff y de la empresa Petrobras desató una crisis bilateral seria y amenaza la visita de estado de la presidenta a Washington, programada para octubre.

De hecho, Rousseff, prefirió responder con una ironía sobre si se mantiene en pie su proyectado viaje a Washington, luego de los reclamos que le hizo personalmente a Obama la semana pasada.

"¿Viaje a Estados Unidos?, ¿qué viaje?", respondió sonriendo hoy en el Palacio del Planalto a un reportero que la consultó sobre la visita pautada.

El periodista de la cadena Globo que formuló la pregunta a Rousseff señaló que en el palacio presidencial corre el rumor de que las nuevas revelaciones sobre la invasión a datos de la petrolera Petrobras ponen en riesgo el viaje a Washington.

Según asesores de Rousseff, ella no tomó una decisión definitiva, la cual posiblemente será conocida dentro de dos semanas cuando viaje a la Nueva York para pronunciar el discurso de apertura de la Asamblea de la ONU, consignó la agencia de noticias ANSA.

"Necesitamos tomar en serio la cuestión de la democracia; ¿puede el señor Obama y su red de inteligencia estar husmeando en las conversaciones de nuestra presidenta? ¿En nombre de cuál democracia?", planteó mientras tanto Lula.

En la Cámara de Diputados, que la semana pasada abrió una investigación para establecer la veracidad de las denuncias, su presidente, el oficialista Nelson Peregrino, informó que transmitiría lo más rápido posible a la embajada de Rusia la petición de interrogar a Snowden.

Las denuncias de espionaje masivo a ciudadanos y empresas brasileñas, agravadas en las últimas semanas cuando se reveló que incluyeron a Rousseff y a Petrobras -la compañía más grande del país-, están apoyadas en documentos que Snowden entregó al periodista estadounidense Glenn Greenwald, colaborador del diario británico The Guardian que reside en Río de Janeiro.

"Las informaciones sobre el espionaje promovido por la NSA en Brasil son gravísimas y demuestran la total vulnerabilidad de la privacidad de millones de brasileños", alegó el diputado Iván Valente, del opositor Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y quien propuso el envío de la comisión parlamentaria a Moscú.

Según el diputado, el espionaje a Petrobras sólo puede obedecer al deseo de Estados Unidos de obtener informaciones privilegiadas sobre las gigantescas reservas descubiertas por la empresa brasileña en aguas muy profundas del océano Atlántico y que pueden convertir a Brasil en uno de los mayores exportadores mundiales de crudo.