Brasilia. Brasil busca una salida para reconocer al nuevo Gobierno de Honduras, luego de figurar como protagonista en la crisis política del país centroamericano, y está dispuesto a acompañar a los países de la región y retomar el diálogo con Tegucigalpa.

El objetivo es encontrar un espacio y huir del potencial aislamiento.

Incluso ya hay una oportunidad a la vista: la reunión en México entre países de Latinoamérica y el Caribe, a fines de febrero, donde se espera una señal clara de la región favorable a Porfirio "Pepe" Lobo, elegido por las manos del Gobierno de facto en noviembre pasado.

Por lo menos cuatro miembros de ese grupo -Colombia, Panamá, Perú, Guatemala y Costa Rica- reconocieron la legitimidad del recién elegido jefe de Estado.

"Evidentemente, estamos evaluando la situación y esperando las iniciativas del nuevo Gobierno", dijo a Reuters Marco Aurélio Garcia, asesor de asuntos internacionales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

"Como tomamos decisiones colectivas en ese momento (después del golpe), obviamente queremos analizar (esa hipótesis conjuntamente)", añadió.

Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio del año pasado, buscó refugio en la embajada brasileña en Honduras y abandonó esa representación diplomática el miércoles, el mismo día en que Lobo asumió el poder.

Funcionarios de Honduras impidieron el viernes el ingreso al país de la cónsul brasileña en Tegucigalpa, por lo que fue destituido de inmediato el director de Migración. Tras el incidente Honduras pidió disculpas a Brasil, dijo Africo Madrid, ministro de Gobernación y Justicia de Honduras.

"Es un error grave que pone en aprietos la posición internacional de Honduras que ha abierto sus puertas al mundo", agregó.

Cambio de postura. Organizaciones internacionales, al igual que Brasil, dijeron que no reconocerían un Gobierno elegido bajo el mandato de otro ilegítimo.

Roberto Micheletti dirigió el Gobierno de facto durante meses, así como las elecciones nacionales que le dieron la victoria a Porfirio Lobo.

Sin embargo, en la medida en que varios países dan marcha atrás, el Gobierno brasileño se va convenciendo más y más de que es necesario cambiar de postura, dijo a Reuters el asesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Por lo tanto, la situación es delicada, dado que el país, al mismo tiempo que no quiere legitimar un golpe de Estado, teme ser uno de los únicos sin relaciones con Tegucigalpa.

Venezuela, liderada por Hugo Chávez, por ejemplo, dijo que no dará ni un paso atrás.

"Brasil no puede quedarse aislado", dijo Garcia. "Por eso, la decisión debe ser tomada en conjunto", agregó, y aseguró que pese a la disposición, "no hay prisa".

El embajador de Brasil en Honduras, retirado del país en el momento más agudo de la crisis política, no volvería a Tegucigalpa inmediatamente después de ese eventual reconocimiento.

Según la fuente, el restablecimiento de las relaciones se daría progresivamente, dependiendo de las señales dadas por Lobo a lo largo de los próximos meses.