La precandidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, crearía un equipo económico dominado por aliados del presidente Luiz Inácio Lula da Silva si gana las elecciones de octubre.

Rousseff, jefa de gabinete de Lula, es una aliada cercana a varios altos funcionarios del gobierno actual que podrían ayudarla en su campaña electoral y que podrían unirse a su equipo económico si resulta elegida.

A continuación, una breve reseña de los funcionarios que fuentes -incluyendo a tres ministros del Gobierno y varios aliados cercanos a Rousseff- describen como probables miembros de su eventual gabinete.

Guido Mantega, ministro de Hacienda

Aliado y cercano tanto de Rousseff como de Lula, condujo al país a través de la crisis económica que se desató en el 2008 y podría jugar un rol clave en la campaña de Rousseff.

Mantega favorece menores tasas de interés, la reducción de la deuda pública y la aplicación de exenciones impositivas para sectores estratégicos como el automotor.

Luciano Coutinho, presidente del estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (Bndes)

Asesor clave en las dos campañas presidenciales exitosas de Lula, Coutinho encabezó los esfuerzos del Bndes por conducir a las empresas brasileñas a través de la crisis de crédito.

Mantiene buenas relaciones con el sector privado y apoya las tasas de interés bajas, una tasa de cambio flotante y un superávit presupuestario primario junto a grandes inversiones y un énfasis en el aumento de la tasa de ahorro doméstico.

Doctorado en economía en la Cornell University en Estados Unidos, Coutinho llegó a ser profesor de Rousseff durante sus estudios de postgrado en economía.

José Sergio Gabrielli, presidente de Petrobras.

Aliado cercano de Rousseff, Gabrielli ha sido elogiado por equilibrar las necesidades de los inversores privados de la petrolera estatal Petrobras con un mayor involucramiento estatal en el sector, perseguido por Lula y sus principales asesores.

Fuentes afirman que podría continuar en Petrobras, convertirse en ministro de Energía o incluso en ministro de Hacienda.

Gabrielli apoya bajas tasas de interés para asegurar capital para empresas productivas, una tasa de cambio estable y bajas tasas de desempleo.

Nelson Barrosa, funcionario del ministerio de Hacienda

Importante asesor de política económica del ministerio de Hacienda, Barbosa tiene una relación cercana con Rousseff y también ayudó a Lula durante su campaña presidencial del 2006.

Ha apoyado enérgicamente el plan de Lula para renovar las leyes petroleras que regulan las enormes reservas de crudo en el Atlántico y un programa de gobierno popular para construir viviendas a un precio accesible.

"No es radical cuando se trata del superávit presupuestario primario, pero lo es cuando se trata de tasas de interés bajas", dijo una fuente.

Barbosa llamó a establecer una política fiscal más flexible durante la crisis, pero finalmente el gabinete de Lula decidió en contra de ello.

Fernando Pimentel, ex alcalde de Belo Horizonte.

Pimentel fue activista en su época de estudiante y ha sido amigo de muchos años de Rousseff, desde que combatían a la dictadura brasileña. Fuentes también aseguran que es un logrado economista.

Apoya un mayor suministro de crédito para el crecimiento económico y ha elogiado el manejo de la crisis por parte del Banco Central, aunque ha afirmado que el recorte de la tasa de interés brasileña, efectuado en enero del 2009, debería haberse realizado antes.

Pimentel apoya metas flexibles para el superávit presupuestario. Fuentes lo describen como uno de los asesores más cercanos de Rousseff en temas económicos.