Brasilia, Xinhua. Los líderes de la mayoría de las bancadas partidistas en la Cámara de Diputados de Brasil anunciaron este martes que no hay acuerdo para apoyar la convocatoria a un plebiscito para la reforma política, propuesto por la presidenta Dilma Rousseff.

Los legisladores propuesieron en cambio la creación de un grupo de trabajo para debatir el tema, con la posiblidad de que sea convocado posteriormente un referendo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), justificó la decisión ante la imposiblidad de realizar la consulta dentro del plazo exigido por la Constitución.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) informó la semana pasada que el plebiscito y el proyecto para la modificación de las reglas electorales deben ser aprobados hasta el día 5 de octubre, un año antes de la primera vuelta de las elecciones del año próximo, cuando los brasileños elegirán presidentes, gobernadores, diputados y senadores.

El líder del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), José Guimaraes, afirmó sin embargo que esa fuerza política insistirá en la idea de realizar el plebiscito e intentará recoger las 171 necesarias para que el proyecto continúe adelante.

La divergencia en la Cámara de Diputados entre el PT y el PMDB, su principal aliado en la coalición gubernamental, repite lo ocurrido la semana pasada, cuando el vicepresidente Michel Temer, uno de los dirigentes pemedebistas, dio por enterrada la propuesta, pero tuvo que volver atrás por insistencia de Rousseff.

La presidenta de Brasil quiere que la reforma política sea realizada cuanto antes para que las nuevas reglas electorales pueden entrar en vigencia en las elecciones de 2014.

Los temas propuestos para la consulta popular versan sobre el financiamiento de campañas, definición del sistema electoral, el fin de la suplencia de senadores, mantenimiento o no de las alianzas partidarias en las elecciones y el fin del voto secreto en el parlamento.

La propuesta de plebiscito fue lanzada por Rousseff en respuesta a las masivas manifestaciones que se extendieron el mes anterior por todo el país en busca de mejoras en los servicios públicos y de terminar con la corrupción política.

La propuesta fue justificada por el hecho de que la reforma política estuvo en varias ocasiones en la agenda del Congreso en lo súltimos años, pero la falta de acuerdo hizo que su tratamiento fuera suspendido en repetidas ocasiones.