Brasilia, Xinhua. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, defendió este lunes un cambio "urgente y profundo" en la estructura de gobernanza global, con mayor poder de decisión para países emergentes en instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

En un discurso ante la nueva generación de egresados del Instituto Río Branco, la escuela de diplomáticos de Itamaraty, la cancillería brasileña, Rousseff pidió la actualización de esos organismos para adecuarse a la realidad del mundo actual.

"La gobernanza mundial necesita de un cambio urgente y profundo", destacó la mandataria.

Rousseff criticó también la sustitución de acuerdos amplios y multilaterales por acuerdos bilaterales entre los países en el plano comercial, que según ella pueden tener un efecto proteccionista y aislar a las naciones.

"Al ver la crisis no proponíamos, no propusimos y no proponemos el aislamiento, el proteccionismo, pero sí la consolidación de nuestra cooperación, ampliando y fortaleciendo los lazos regionales", afirmó.

La presidenta defendió la profundización de la cooperación y reivindicó la aproximación con otros países en desarrollo, como el grupo BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, y las relaciones con países de América del Sur, Africa y las naciones árabes.

"Los problemas en nuestro comercio exterior sólo se pueden resolver en el marco multilateral y regional. Los acuerdos bilaterales, sobre todo aquellos entre economías asimétricas, ofrecen muchas veces la ilusión de beneficios inmediatos, pero terminan por producir el efecto opuesto", afirmó.

Estas declaraciones de Rousseff ocurren en el contexto de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), que buscan la suscripción de un acuerdo de libre comercio.

Asimismo, ocurren antes de la asunción en septiembre del nuevo director general electo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo, quien buscará la reanudación de la Ronda de Doha.

La presidenta defendió la profundización de la cooperación y reivindicó la aproximación con otros países en desarrollo, como el grupo BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, y las relaciones con países de América del Sur, Africa y las naciones árabes.

"Todos esos instrumentos no nos alejaron de los países desarrollados. Tenemos relaciones extremadamente calificadas con la Unión Europea y los Estados Unidos", señaló.

Rousseff criticó, por otra parte, la adopción de acciones intervencionistas en países en crisis, en vez del respaldo al diálogo y a las negociaciones de paz.

"Eso nos lleva a una clara defensa del multilateralismo como condición de afirmación de la personalidad propia de todos los pueblos y también de Brasil; el multilateralismo como único instrumento capaz de resolver graves diferendos mundiales", señaló.

La líder brasileña se refirió a los conflictos armados en el mundo, como los enfrentamientos entre palestinos e israelíes y la crisis en Siria, que se extiende por 26 meses.

"(Las acciones deben ocurrir) en un clima de respeto mutuo y sin imposiciones unilaterales; de hecho esa es una caracterítica que hace que Brasil sea respetado por muchos pueblos", resaltó Rousseff.