Un hombre de 62 años de edad y vecino de Sao Paulo ha fallecido este martes por coronavirus, con lo que se convierte en la primera víctima mortal de la pandemia en el gigante suramericano, que ya ha declarado la situación de emergencia en esta ciudad y en el estado de Río de Janeiro.

Hasta ahora, Brasil había registrado más de 230 casos de coronavirus pero ninguna muerte. Según informa el diario brasileño 'Folha', las autoridades de Sao Paulo darán más detalles en las próximas horas.

El alcalde de Sao Paulo, Bruno Covas, ya había declarado la situación de emergencia en la ciudad para hacer frente a la pandemia de coronavirus, lo que le permitirá movilizar recursos públicos y privados. Además, se han suspendido todo tipo de eventos y el tráfico de vehículos particulares.

En la misma línea, el estado de Río de Janeiro ha declarado este martes la emergencia por el coronavirus, con lo que se suspenden también todos los eventos, las clases y las visitas a cárceles y hospitales y se reduce un 30 por ciento el aforo de bares, restaurantes y otros locales de ocio. Asimismo, se ha pedido a los cariocas que "dejen de frecuentar playas, lagos, ríos y piscinas".

Los líderes del Congreso han criticado duramente a Bolsonaro por acudir el domingo a una manifestación en Brasilia contra el Parlamento y el Tribunal Supremo, apenas dos días después de pedir a los brasileños que no fueran para evitar aglomeraciones. El líder ultraderechista no solo fue sino que estrechó la mano a varias personas.

Los gobiernos locales y regionales han empezado a adoptar medidas por su cuenta ante una falta de acción por parte del Gobierno federal que preside Jair Bolsonaro y que ya se ha comenzado a debatir en el Congreso, según informa la prensa brasileña.

Los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Rodrigo Maia y Davi Alcolumbre, respectivamente, se reunieron el lunes para discutir posibles acciones contra el Gobierno, que estuvo representado por el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta.

Los líderes del Congreso han criticado duramente a Bolsonaro por acudir el domingo a una manifestación en Brasilia contra el Parlamento y el Tribunal Supremo, apenas dos días después de pedir a los brasileños que no fueran para evitar aglomeraciones. El líder ultraderechista no solo fue sino que estrechó la mano a varias personas.

Bolsonaro se justificó el mismo domingo, en una entrevista a CNN Brasil, argumentando que no hay que caer en la "histeria" porque no es "el fin del mundo". "Sería un golpe aislar al jefe del Poder Ejecutivo por otros intereses que no sean los republicanos", ha declarado en las últimas horas en Radio Bandeirantes.

Además, ha advertido en contra de "cargar sobre sus espaldas" una posible propagación del coronavirus. "Si me contamino, no es responsabilidad mía. Nadie tiene nada que ver con eso", ha defendido.

Brasil, a diferencia de sus países vecinos -algunos de los cuales han cerrado fronteras-, de momento solo ha emitido recomendaciones para evitar el contagio del coronavirus. A nivel global, el coronavirus deja ya más de 7.000 muertos y más de 180.000 contagiados.