Todavía estamos a varios meses de que arranque la campaña presidencial en serio, pero ya las escaramuzas verbales comienzan a caldear el ambiente, esta vez con la participación activa de la Iglesia Católica quien se ha sentido aludida (no podía ser de otra manera) por las declaraciones de Jaime Bayly con relación a su intención de cesar el subsidio que ahora recibe del Estado. La Iglesia ha argumentado incluso, que esta transferencia no es sino una compensación por los bienes que en su momento entregó al Estado. Algo así como la devolución de un préstamo de monto incierto y condiciones no estipuladas contractualmente, pero que una de las partes continúa honrando a perpetuidad.

Pero la Iglesia Católica no solo se ha sentido aludida, también se ha sentido ofendida (muy ofendida) por la conducta del Sr. Bayly: “Se le ha visto besando a un hombre y midiéndole los pechos a las mujeres”. Y esto es sólo el botón de muestra y hay mucho más, empezando por la defensa de la homosexualidad o posiciones frente al aborto o al uso de drogas política y (sobre todo) religiosamente incorrectas.

Pero la candidatura de Bayly no es la única que promete polémica: bastante poco caballerosamente, Javier Pérez de Cuellar atacó a Keiko Fujimori diciendo que ‘tiene un nombre que no prestigia al país’. Suponemos que, siendo defensor de la democracia, el Sr. Pérez estará de acuerdo en que, como cualquier otro ciudadano que cumpla con los requisitos establecidos, la Sra. Fujimori tiene derecho a presentarse. No obstante, el exabrupto es una muestra de la polarización que esta candidata puede generar: desde esta posición extrema hasta el apoyo incondicional de sus seguidores, pasando por quienes piensan que podría repetir el buen desempeño de su padre para las poblaciones más alejadas, o los pragmáticos (o cínicos) que consideran que ya que hemos pagado por su excelente educación, bien podríamos aprovechar poniéndola ahora a cargo del gobierno.

Otra candidatura con sabor diferente es la de Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Su estilo flemático y distante esconde a veces la sencillez que encanta a quienes lo conocen (y se dan rápidamente cuenta de que es más criollo que muchos). Su estrategia, por el momento, es comunicarse por medios electrónicos, enfocándose en una población joven, cuya aspiración al éxito busca capitalizar. Sus críticos (entre los que probablemente se encuentre el sector empresarial al que seguramente dirán que representa) opinan que no tiene opción, aunque casi todos (quienes lo respaldan y quienes lo critican) coinciden en que su elección sería un upgrade para la calidad de la presidencia.

Tanto Bayly como PPK son sumamente comunicativos. Al primero le gusta causar escozor. Al segundo más bien darle su real dimensión a las cosas, explicando cuestiones económicas y técnicas en términos sencillos. Los temas que hoy aborda Jaime Bayly son ciertamente controversiales pero no son temas que se considerará fundamental resolver como parte de la agenda nacional. El crecimiento económico, la necesidad de infraestructura, educación y alivio a la pobreza, sí lo son y son los que Kuczynski tratará de poner en la agenda.

Los posibles candidatos a los que nos hemos referido (ninguno ha asegurado que va) no son ni siquiera los que más opciones tienen. Son simplemente distintos a lo que estamos acostumbrados a ver: desde las propuestas políticas tradicionales, hasta los mensajeros del radicalismo que despuntan en algún momento (con el consecuente susto electoral que paraliza las decisiones económicas del país). Quien sí aparece como uno de los favoritos es el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio. Ya nadie dice –como se solía decir–, que ningún alcalde de Lima ha llegado a ser presidente. Eso simplemente es verdad, hasta que deje de serlo. El problema es que parece que Castañeda contribuiría poco o nada al debate político. Tiene –por ahora– buena imagen de ejecutor pero, ¿alguien sabe cómo piensa? Claro, siempre se puede argumentar que eso poco le interesa al votante promedio.

Bueno, pudiendo ser cualquiera el resultado, tenemos un balance interesante en la campaña: Keiko Fujimori será prudente pero cuando actúe, lo hará con fuerza. Castañeda mantendrá silencio mientras pueda. Pedro Pablo centrará los temas importantes y, aunque probablemente nadie vea en Bayly a un estadista, con seguridad nos tiene asegurado el circo. ¿Y los demás? Bueno, a lo mejor es uno de ellos el que termina siendo presidente.