Este jueves la Sala de la Cámara de Diputados votó la acusación constitucional en contra del presidente Sebastián Piñera.

Luego de escuchar a la defensa del Presidente y a los diputados que estuvieron en la comisión revisora, la Sala de la Cámara aprobó la cuestión previa y la acusación queda desestimada.

“Con 79 votos a favor y 73 en contra, la Cámara acoge la cuestión previa de que la Acusación Constitucional contra el Presidente de la República no cumple con los requisitos que la Constitución Política señala. Por lo tanto, el libelo se entiende como no interpuesto”, indicó la Cámara de Diputados a través de Twitter.

Las esperanzas de la oposición estaban puestas en conseguir apoyo para la acusación por parte de los diputados DC; Miguel Ángel Calisto, Jorge Sabag y Matías Walker, sin embargo, los tres estuvieron a favor del argumento de la defensa del Presidente.

El miércoles la comisión que revisó el libelo antes de que fuera visto por el Pleno de la Cámara, había respaldado la acusación por 3 fotos a favor y 2 en contra, pese a que calificaron las imputaciones en contra de Piñera “como genéricas e imprecisas”.

Por otro lado, los independientes René Alinco y Pepe Auth eran dos de las cartas con las que los impulsores del libelo pretendían que éste prosperara.

Sin mucho que celebrar. La decisión tuvo lugar un día después de que el Senado aprobara una acusación similar contra el exministro de Interior y primo de Piñera, Andrés Chadwick, señalado también como responsable político de los abusos policiales como jefe del orden público.

"La verdad es que hoy nadie tiene mucho que celebrar", dijo a Reuters Lucía Dammert, analista política del centro de estudios Espacio Público.

"Era esperable por lo que pasó ayer con el exministro de Interior y da un cierto respiro al proceso del gobierno, aunque esto debería dejar instalada la preocupación por los derechos humanos", añadió.

El gobierno del empresario de centroderecha, que en los primeros días de la crisis social se vio obligado a anunciar una serie de medidas paliativas de mejorar pensiones o el acceso a los servicios públicos, "tendría que aprovechar este momento para promover las reformas".

Se trataba de la primera acusación a un Mandatario chileno en más de 50 años. La última de este estilo data de 1956 y fue formulada en contra del entonces presidente Carlos Ibáñez del Campo.

En términos generales, el libelo acusatorio impulsado por algunos partidos de oposición apuntaba a que el Presidente tendría responsabilidad política por las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por agentes del Estado desde que se produjo, el 18 de octubre, el estallido social.

Las posibilidades de que hubiera sido sometido a un juicio político eran escasas. Incluso si la iniciativa era aprobada por los diputados y pasaba al Senado, era improbable que allí tuviera éxito porque se necesitaban los votos favorables de dos tercios de los 43 senadores y la oposición está lejos de ese número.

El miércoles la comisión que revisó el libelo antes de que fuera visto por el Pleno de la Cámara, había respaldado la acusación por 3 fotos a favor y 2 en contra, pese a que calificaron las imputaciones en contra de Piñera “como genéricas e imprecisas”.

La polémica de la jornada la protagonizó la diputada opositora, Pamela Jiles, quien ingresó a la sesión utilizando en su cabeza una especia de capucha y además, gritó consignas en contra de Piñera ante la mirada atónita de sus pares.

La situación fue criticada por el diputado UDI, Javier Macaya, quien a través de Twitter calificó la acción como parte del “show teatral” montado por la oposición, considerando que la acusación no cuenta con los votos suficientes (2/3) en caso que vaya al Senado.

* Con información de Biobio.cl y Reuters.