Río Caribe, Venezuela. Cortando el oleaje del Caribe a bordo de un pesado barco patrulla y armados con relucientes fusiles Kalashnikov, los soldados venezolanos que peinan las escarpadas calas de la península de Paria en búsqueda de traficantes de cocaína parecen serios.

Aún así, los cinco guardias nacionales liderados por el subteniente Douglas Maldonado son superados en número y medios por los narcotraficantes.

Su trabajo es mayormente preventivo y patrullan sólo tres veces a la semana, aunque casi nunca capturan drogas pese a que Paria, en el este del país y a 11 kilómetros de Trinidad y Tobago, es un punto caliente en el tráfico mundial de drogas.

"Los bandidos buscan lanchas más rápidas que las nuestras", dijo Maldonado, de 23 años, desde el barco.

Washington acusa a Venezuela de indolencia en la lucha antidrogas y de colusión con las guerrillas colombianas financiadas por el narcotráfico.

Impactado por un embargo en la venta de equipos y componentes militares estadounidenses, el Gobierno del presidente Hugo Chávez gastó recientemente millones de dólares en radares y dispositivos chinos.

Las autoridades también han capturado un número significativo de supuestos capos y traficantes.

"Venezuela tiene un interés de imagen pública, ya que no quiere ser visto como un país que facilita el tráfico de drogas. Nuevas compras y nuevas iniciativas son parte de este esfuerzo", dijo Anna Gilmour, experta en crimen en Jane's Intelligence Review.

Chávez también podría estar preocupado ante el poder de los carteles, que podrían debilitar su autoproclamada revolución socialista y antiimperialista.

La capacidad de lucha antidroga de Venezuela recibió un duro golpe cuando las relaciones entre Washington y Chávez se empezaron a deteriorar.

En el 2005, después de que Estados Unidos retirara sus sistemas de radares e impusiera el embargo en las ventas de armas, Chávez cortó la cooperación con la agencia antidroga de ese país (DEA, por sus siglas en inglés).

"No teníamos radares, nos dejaron ciegos", dijo a Reuters Néstor Reverol, jefe de la lucha antidroga en Venezuela.

Naciones Unidas estima que el 40 por ciento de la cocaína que llega a Europa pasa ahora a través de Venezuela, buena parte de la cuál es enviada primero a Africa.

Una fuerte caída en el tráfico a Africa y Europa en el 2008 fue debida a la pequeña producción colombiana ese año.

Expertos en drogas hablan también del efecto burbuja, ya que la ofensiva colombiana respaldada por 8.000 millones de dólares de ayuda estadounidense ha empujado a los narcos a buscar nuevas rutas y ubicaciones para sus laboratorios.

Chávez intenta recuperar terreno perdido frente a los traficantes con nuevos radares chinos y jets rusos, y con reformas legales que podrían permitir derribar aviones sospechosos de narcotráfico, proponiendo cortes especiales e imponiendo a empresas nuevos impuestos para recaudar fondos.

Algunos diplomáticos europeos en Venezuela alaban la gestión de Reverol, aunque dicen que tiene un largo camino ante sí antes de que los traficantes sean controlados.

La reputación de Venezuela como puente en el tráfico de drogas fue realzada en noviembre con el hallazgo en el desierto de Malí de un Boeing 727 quemado con trazas de cocaína.

La ONU dijo que la aeronave sobrevoló América Latina y paró a repostar combustible en Venezuela.

Enclavado entre Colombia, principal productor mundial de cocaína, y las numerosas islas del Caribe, Venezuela ha sido por mucho tiempo un conducto para la droga.

Cuánto se saca a través del país es un dato muy disputado. Estados Unidos asegura que el tráfico se ha multiplicado por cinco desde 2004 para alcanzar 250 toneladas en 2007, mientras que Caracas rebaja la cifra a menos de 50 toneladas al año.

Venezuela dijo que incautó 28 toneladas de cocaína el año pasado, desde las 34 del 2008 y las 58 del 2005.

Decapitaciones y policías corruptos. Reverol dijo que la cobertura del radar alcanzará Paria en enero pero ahora, a parte de una pequeña base naval y un puñado de patrullas como la de Maldonado.

La cercana isla Margarita, uno de los destinos turísticos más populares del país, tiene frecuentes vuelos a Europa que las bandas utilizan para enviar cocaína, al tiempo que han intentado llegar a Africa con al menos dos aeronaves.

En el 2009, la policía detuvo a una pareja británica que viajaba con sus cuatro hijos y 20 kilos de cocaína.

Cuando cae la noche, los barcos pesqueros y las lanchas rápidas llevan la cocaína colombiana desde los pequeños y aislados pueblos de Paria a islas como Trinidad o Margarita.

Tácticas similares son usadas en los 2.800 kilómetros de costa caribeña.

Grandes cargamentos también salen de Venezuela por mar y aeropuertos, pese los nuevos equipos de detección corporal.

"Usan motores silenciosos y viajan en la noche", explicó Maldonado, ordenando parar a un pequeño barco pesquero por la radio. Sus hombres lo abordaron, pidiendo papeles A la asustada tripulación y registrando las bodegas. No hallaron nada.

La falta de ley en Paria se está haciendo cada vez más evidente. Carismáticos capos de la droga, ejecuciones y policías corruptos empujaN a la región al tipo de violencia que se ve en Colombia y otros corredores de la droga como México.

En octubre, la policía encontró la cabeza de un hombre en una hielera en la ciudad costera de Carúpano, junto con una nota que ligaba el crimen a bandas de narcos. Ese fue el más reciente asesinato estilo mafioso que se dio en la ciudad, donde el supuesto narcotraficante Aurelio "Yeyo" Labrador fue asesinado de 15 balazos en el 2007.

"Evidentemente nos afecta, porque una gran parte de nuestro pueblo está involucrado en esto", dijo José Guerra, alcalde de la vecina Río Caribe.

Guerra, aliado de Chávez, dijo que ha recibido amenazas de muerte por oponerse a los narcos locales. La alcaldía también incluye San Juan de las Galdones, un destartalado pueblo de idílicas playas enmarcado en plantaciones de cacao. Las autoridades dicen que es un centro del narcotráfico.

Arrestos de alto perfil. Las inversiones del gobierno han dado algunos resultados por ahora. Los equipos de escaneo en aeropuertos aumentaron la captura de pequeños narcos, aunque la corrupción es casi seguro responsable por los cargamentos que logran salir del país.

El año pasado, la policía arrestó a 15 medianos y grandes narcotraficantes, incluyendo un alto miembro de la mafia siciliana y un antiguo socio de Pablo Escobar por el que Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares de recompensa.

En el 2008, las autoridades desarticularon una de las principales organizaciones de narcotráfico que tenía nexos con un ex gobernador chavista y que Estados Unidos aseguraba que enviaba 10 toneladas de cocaína al mes al país.

Pero ese mismo año, basado en informes de la inteligencia colombiana, el Departamento del Tesoro estadounidense calificó a dos altos funcionarios del gobierno venezolano y un ex ministro de Interior como "ligados a los capos" por ayudar a los rebeldes de las FARC en el tráfico de narcóticos.

Chávez asegura que esas acusaciones son políticas y dice que Colombia y Estados Unidos usan las operaciones antidroga para encubrir un plan de invasión a Venezuela.

La violencia ligada al tráfico internacional de drogas no está cerca de los niveles vistos en Colombia y México, pero Venezuela tiene una de las tasas de asesinatos más alta del mundo y la mayoría de las muertes están relaciones a luchas entre pequeñas bandas locales que trafican con droga.

Chávez asegura que Venezuela, que tiene pactos de cooperación antidroga con decenas de países, es más eficiente tras romper el convenio con la DEA.

Pero parece que para los traficantes los tensos lazos con la vecina Colombia y la falta de cooperación con Washington hacen que Venezuela aún sea un lugar atractivo para trabajar.