Caracas. El locuaz presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le cambió el nombre que les da a sus enemigos políticos: pasaron de "escuálidos", "oligarcas", "pitiyanquis" y "burgueses" a ser "compotas de pupú".

El mandatario, que no escatima en adjetivos para sus adversarios y llegó a tildar al ex presidente de EE.UU. George W. Bush de "pendejo", "asesino" y "borracho", está en campaña para que sus seguidores sigan dominando el legislativo en los comicios de septiembre.

Chávez dijo, en un contacto telefónico el martes por la noche con la televisora estatal VTV, que hay que dar la batalla "para evitar que las 'compotas de pupú' lleguen a la Asamblea y tomen la mayoría, porque eso sería prácticamente el comienzo como de una guerra".

El presidente intentará que su movimiento político se imponga en los comicios del 26 de septiembre, en momentos en que su popularidad ha bajado al 50% afectada por frecuentes y prolongados apagones, el racionamiento de agua, la recesión económica y una alta inflación.

Durante el controversial programa La Hojilla, Chávez dijo que sus seguidores conseguirán una victoria segura, aunque en el seno del chavismo temen no alcanzar una mayoría calificada.