Santiago. El bloque de centroizquierda que hace dos décadas gobierna Chile busca sobrevivir en el poder con el posible apoyo de un esquivo candidato eliminado en primera ronda, aunque podría ser demasiado tarde a pocos días de la segunda vuelta de la elección presidencial del domingo.

La Concertación enfrenta la elección más dura desde que consiguió el retorno a la democracia en 1990 y su candidato, el ex presidente Eduardo Frei, llegó segundo en los comicios de diciembre, tras el favorito, el multimillonario de derecha Sebastián Piñera.

Pese a un desgaste y divisiones en el bloque, la actual mandataria, Michelle Bachelet, ha alcanzado niveles récord de aprobación ciudadana, pero no puede ir a una reelección inmediata y su popularidad no se ha traspasado a Frei.

Cuesta arriba para la segunda vuelta, según observadores, Frei y el gobierno se han volcado a buscar el respaldo de Marco Enríquez-Ominami, quien abandonó el bloque oficial, lanzó una candidatura presidencial independiente y no pasó al balotaje.

En los comicios del 13 de diciembre, Piñera consiguió 44% de los votos, mientras que Frei logró 29% y Enríquez-Ominami, 20%

Enríquez-Ominami ha declarado enfático que no votará por Piñera, pero no ha dicho aún si lo hará por Frei, a quien criticó durante una campaña en que urgió a una renovación de los viejos liderazgos de la Concertación.

En las últimas semanas, el bloque oficial ha hecho gestos a Enríquez-Ominami, impulsando iniciativas y abriéndose a propuestas que promovió el candidato, y dos de los cuatro jefes de los partidos de la Concertación renunciaron para aquietar las aguas.

"Están desesperados. Por primera vez en 20 años están cerca de perder el poder", dijo Daniel Kerner, analista del grupo consultor Eurasia Group.

A la caza de votos.  La Concertación derrotó en las urnas al dictador Augusto Pinochet, quien murió en 2006, pero incluso si consigue que Enríquez-Ominami respalde a Frei, los analistas dicen que el panorama para el bloque es complejo.

"No sé si importa mucho (...) Creo que no está muy claro qué relevancia tiene un apoyo público del candidato Ominami, con los que votaron por él", dijo Robert Funk, analista y profesor de Ciencias Políticas del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile (INAP).

"Mi impresión es que es posible que se esté agrandando un poco la diferencia y que (un posible triunfo de la Concertación) está un poco difícil", agregó.

Tras el 13 de diciembre, algunos cercanos a Enríquez-Ominami pasaron a las filas de la campaña de Frei, pero otros lo hicieron al lado de Piñera, dueño de una fortuna de US$1.000 millones según Forbes y que propone mayores incentivos a los privados.

Piñera ha pedido una oportunidad para "demostrar que las cosas las podemos hacer mejor" que la Concertación.

"Creo que Frei puede recuperar distancia. El punto es si lo van a alcanzar al 17 de enero. Eso se ve difícil", dijo Carlos Huneeus, director de CERC, cuyas proyecciones antes de la elección en diciembre estuvieron en línea con los resultados.

Frei, quien gobernó entre 1994 y 2000, ha dicho que seguirá adelante con los planes de protección social que impulsó Bachelet para los chilenos de menores ingresos y que quiere extender a la enorme clase media.

Chile está saliendo desde su primera recesión en una década, asestada por la crisis global, y Piñera ha planteado crear un millón de empleos aunque sus posturas empresariales podrían chocar con sindicatos y con un Congreso más fragmentado.