El triunfo de la centroizquierdista Michelle Bachelet y el derechista Pablo Longueira, aplastante en el caso de la socialista y ajustado en el del oficialista, abre la posibilidad de una fuerte polarización que termine con la paridad histórica que han mantenido desde 1990 a la fecha los partidos de la centroizquierda con los de la centroderecha, dijeron analistas.

De todos modos, a estos dos candidatos se sumarán para las elecciones generales del 17 de noviembre otros postulantes que no participaron de las primarias de ayer: Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista; Franco Parisi, de El Poder de la Gente; Tomás Jocelyn Holt, liberal independiente; Alfredo Sfeir, del Partido Ecologista Verde, y Marcel Claude, humanista.

Según informó el Servicio Electoral (Servel), Bachelet -impulsada por los partidos Socialista, Por la Democracia, Comunista y agrupaciones menores- obtuvo 73,07% de los votos escrutados, superando al independiente Andrés Velasco (12,99%), al demócrata cristiano Claudio Orrego (8,86%) y al radical José Antonio Gómez (5,06%).

Por su parte, en la interna de la Alianza oficialista, Longueira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), se impuso al candidato de Renovación Nacinoal (RN), Andrés Allamand, por un ajustado 51,35 a 48,64% de los votos.

Longueira era la oferta más derechista de la Alianza gobernante, al punto que este lunes en su comando hubo vivas y dedicatorias del triunfo al fallecido dictador Augusto Pinochet.

Jorge Ramírez, analista del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), agregó que "claramente Bachelet optó por una estrategia en el marco de las primarias en el cual su posición programática se acercó mucho más al electorado de centroizquierda, por lo tanto ella debería moderar su posición, es lo más lógico, porque su rival de la Alianza va a apostar a conquistar al electorado de centro".

Al ser consultado por los cánticos a favor del ex dictador, el cientista político y sociólogo Patricio Navia afirmó que "hacer campaña con una foto de Pinochet es derrota segura en las próximas elecciones, pero si la UDI no entiende que los chilenos no quieren a Pinochet, entonces la derrota es inminente y categórica".

Para Navia, "lo más importante para la UDI no es ganar la elección de noviembre pero sí tener la mitad del Congreso" y de esta manera evitar los cambios profundos que plantea Bachelet.

En ese sentido, agregó que si Bachelet se polarizara muy a la izquierda, es probable que Longueira se quede con los votos de centro, pero si la ex presidenta tomara un posición más moderada, es mucho más probable que ella conserve esos votos.

El politólogo Mauricio Morales, de la Universidad Diego Portales (UDP), advirtió que para lograr aproximarse al centro Bachelet va a necesitar de una Democracia Cristiana (DC) activa con la que pueda liderar una alianza de centroizquierda y no una de "izquierda-izquierda, como era la coalición inicial con el Partido Comunista".

Morales explicó también que "el votante de centro no es un votante muy informado, se expone menos a los medios de comunicación y por lo tanto es vulnerable a liderazgos de la características que tiene Bachelet, en los que se explota la simpatía, honestidad y empatía con los electores".

Con respecto a Longueira, el politólogo subrayó que tendrá que conquistar primero "a la gente de RN, que está más a la izquierda que él, y en segundo lugar avanzar hacia los votantes de centro" porque, dado que "él es un candidato de derecha, tiene que avanzar a la centroderecha y luego al centro".

Jorge Ramírez, analista del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), agregó que "claramente Bachelet optó por una estrategia en el marco de las primarias en el cual su posición programática se acercó mucho más al electorado de centroizquierda, por lo tanto ella debería moderar su posición, es lo más lógico, porque su rival de la Alianza va a apostar a conquistar al electorado de centro".

Ramírez subrayó que Longueira "debiera moderar un poco sus posiciones con respecto a temas valóricos para tratar de conquistar al electorado de centro y debería matizar el discurso de la UDI para también tratar de llegar a sectores de la clase media".

Para intentar ganar la batalla frente a la candidata de la coalición opositora Nueva Mayoría, Longueira "debiera explotar mucho más el tema del compromiso social, de tratar de homologar un poco su carisma con el de Bachelet", concluyó Ramírez.

En esta línea, el jefe de campaña de Longueira y ex ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, reconoció que se necesita de RN y de todos los votos de Allamand para "realizar esta segunda epopeya que sería ganarle a Michelle Bachelet".

"El mejor favor que el gobierno le puede hacer a la campaña de Pablo Longueira es hacer el mejor gobierno posible y ojalá seguir incrementando los niveles de popularidad del propio Presidente", agregó Lavin.