Juan Emilio Cheyre afirmó que su única acción en el caso de Ernesto Lejderman, hijo de ejecutados políticos en 1973, fue entregar al niño a un convento de monjas en La Serena.

El ex comandante en jefe del Ejército y actual presidente del Consejo Directivo del Servel se refirió al caso, luego que Lejderman, ahora de 42 años y cuyos padres el argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Rosario Ávalos fueron fusilados por un piquete de soldados del Ejército en Vicuña, le pidiera que contara su verdad.

En entrevista a El Mercurio, Cheyre expresó que “no se me imputó nunca nada, porque mi única acción fue ejecutar la orden de entregar al niño al convento, sólo conociendo la versión oficial que se nos dio durante más de una década”.

Agregó que “en estos y todos los hechos de mi vida, jamás he ocultado mi pasado y tampoco he dejado de asumir mis responsabilidades, enfrentando incluso aquellas que estimé no habían sido enfrentadas por otros en la trágica historia de Chile”.

El ex comandante en jefe del Ejército afirmó que “en este triste hecho y otros acontecidos en La Serena mi actuar ha sido permanentemente sometido al escrutinio público a través de largas páginas de medios escritos, electrónicos y televisivos por más de una década, y de las investigaciones judiciales de rigor, sin jamás aceptar fuero alguno”.

“Me conmovió conocer la verdad”. Cheyre señaló que esa oportunidad se le informó de manera oficial que los padres de Lejderman se habían suicidado dinamitándose, pero que sólo supo la verdad durante el proceso del caso en 1998, “cuando concurrí a prestar declaraciones en las oportunidades en que fui requerido. Este caso tuvo distintas instancias judiciales y un fallo final de la Corte Suprema”.

El jefe del Servel aseveró que “en lo personal, el hecho me conmovió y me conmueve, marcando profundamente mi vida y mis actos cuando, teniendo los cargos que asumí, se me develó una verdad que había sido tergiversada por décadas por una versión oficial de la cual nunca tuve ningún antecedente para dudar de ella”.

Añadió que “este episodio me ayudó a reforzar la certeza de que era una tarea fundamental en procesos como los vividos en Chile, rescatar la verdad como valor supremo y el recto actuar de los integrantes del Ejército para recuperar la confianza de todos los chilenos. Me comprometí con decisión y actos concretos que dan cuenta de ello”.

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