Seúl. El primer ministro chino, Wen Jiabao, reconoció ante el presidente de Corea del Sur que condenaba los actos que amenazan la estabilidad en la península coreana y entendía su irritación por el hundimiento de uno de sus buques navales.

El líder chino realiza una visita de tres días a Corea del Sur, donde la agudización de la crisis con su vecino del norte está complicando los esfuerzos de Pekín por mantener lazos con ambas partes y no involucrarse con el tema del hundimiento de la corbeta Cheonan, ocurrido a fines de marzo.

Seúl está convencido de que Corea del Norte torpedeó al Cheonan y, junto a Estados Unidos y Japón, ha solicitado a Pekín que se sume en la denuncia por el incidente, que causó la muerte de 46 marineros.

Wen se mantuvo firme en la postura china de evitar responsabilizar a Corea del Norte.

Sin embargo, dijo al presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, que Pekín no "esconderá" al responsable cuando realice su propio "juicio objetivo y justo sobre quien tiene la culpa", informó a periodistas el funcionario surcoreano Lee Dong-kwan.

"China siempre se opone y condena cualquier acto perjudicial a la paz y estabilidad de la península", dijo Wen a Lee, citado por la agencia oficial de noticias china, Xinhua.

"Wen dijo que como un país responsable, China sigue de cerca los resultados de una investigación conjunta por Corea del Sur y otros países, así como también las reacciones de todas las partes", reportó Xinhua.

Crisis coreana. Los comentarios del primer ministro reflejan los esfuerzos de China para evitar formar parte de la crisis, mientras busca disipar las preocupaciones regionales de que está desestimando las quejas de Corea del Sur y protegiendo a Pyongyang.

"Entiendo el pesar del pueblo coreano, especialmente de los familiares de aquellos que murieron", expresó Wen.

Corea del Norte dijo que pondrá fin a los pactos militares con el Sur que garantizaban intercambios transfronterizos seguros y según reportes pidió a su Ejército que estuviera listo para el combate, tras el anuncio de Seúl de que vetaría el comercio con su rival del norte e impediría que sus barcos comerciales naveguen aguas surcoreanas.

La creciente tensión entre ambas Coreas ha generado preocupaciones de inversionistas. Muchos analistas aseguran que ninguna de las partes está lista para ir a una guerra, pero advierten que podrían generarse más escaramuzas, especialmente en sus disputadas aguas fronterizas frente a la costa oeste.

Analistas dicen que el Ejército norcoreano -que cuenta con un millón de efectivos, pero está deficientemente equipado- no es rival para las tropas de Corea del Sur y su aliado Estados Unidos, que mantiene 28.000 soldados en la península.