Santiago. La Fiscalía chilena decretó el cierre de la investigación por el derrumbe de la mina San José, que en 2010 dejó atrapados a 33 mineros, sin encontrar culpables por el desastre que culminó con un rescate exitoso de los trabajadores sepultados.

La Fiscalía de Atacama anunció este jueves que cerrará la investigación sin acusados, al no poder constatarse responsables por el derrumbe ocurrido el 5 de agosto de 2010 en la mina San José, en la III Región, y que dejó a 33 mineros atrapados durante 69 días, en un caso de impacto mundial.

 Tras tres años de investigación, la Fiscalía chilena decidió que no existen antecedentes suficientes para continuar la indagación contra los dueños del yacimiento, Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny, así como a las autoridades del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), señaladas de negligencia.

La resolución fue revelada la víspera por el fiscal regional de Atacama, Héctor Mella Farías, quien indicó en La Moneda que se "adoptó esa decisión de no perseverar, porque no había convicción para formular una acusación respecto de los hechos que se habían investigado".

Luego del accidente, se cuestionó la acción de los servicios públicos por no fiscalizar adecuadamente las condiciones de seguridad de la mina, y a los dueños por no cumplir con las normas. Pero la investigación no prosperó en esas acusaciones.

De todos modos, la justicia ya había establecido que los dueños de la mina debieron pagar una multa de US$5 millones para cubrir en parte los gastos del rescate llevado a cabo por el Estado chileno.

El accidente de los 33 mineros causó la atención mundial cuando se informó que se encontraban vivos y a salvo a 700 metros de profundidad.