Una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la iglesia Católica de El Salvador llegó este lunes a Honduras para conocer la tregua entre la Pandilla Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS13). La OEA ya había participado en el anuncio de tregua que hicieron los líderes de la Pandilla 18 y MS13 en el centro penal de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras.

Este lunes, el secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, Adam Blackwell, retornó a Honduras para verificar los avances del pacto de "cero violencia". Junto a Blackwell llegó al presidio el sacerdote salvadoreño Fabio Colindres , uno de los mediadores en la tregua entre pandillas que se firmó en el país vecino en 2012, y el obispo auxiliar de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani. 

La visita a Honduras, según Colindres, afirmó que como hombre de fe, cree que la tregua puede dar resultados."Venimos a dar apoyo moral al obispo Rómulo Emiliani en la búsqueda de paz en Honduras", dijo el religioso.

Por otro lado, confirmó que compartirá sus experiencias con Emiliani y la comisión de seguimiento a la tregua, "caminando de la mano hacia este gran sueño que es el sueño de la paz".

"La intención es compartir lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y en esa línea, será muy revelador para los esfuerzos locales", añadió.

Falta contundencia del gobierno. Por su parte, el obispo Rómulo Emiliani, aseguró que hace falta contundencia por parte del gobierno de Honduras para sacar adelante la tregua.

"No hay una respuesta contundente de parte del gobierno para apoyar un proceso de paz en el país, estamos a tiempo de salvar Honduras de los altos índices de violencia, hemos tocado fondo, pero vamos a salir adelante", expresó el sacerdote. Agregó que "en esto no sólo necesitamos apoyo moral, queremos cosas más efectivas".

Emiliani instó a sostener un diálogo sincero, con el objetivo de rescatar a los jóvenes de la violencia. "Espero que ese plan funcione y que podamos rescatar a ese montón de jóvenes que hoy están pagando una condena y que eso sirva para las futuras generaciones para que no sigan los mismos pasos de sus familiares", indicó.

En el acuerdo de paz oral, los líderes de ambas pandillas se comprometieron a frenar la violencia y pidieron disculpas a la sociedad, al tiempo que pidieron al gobierno de Honduras fuentes de empleo y respetar sus derechos. 

En el caso de El Salvador, la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica afirmó en mayo que “la tregua entre pandillas no ha producido los beneficios que la población honrada y trabajadora esperaba por sí misma”.