Buenos Aires.- Las elecciones presidenciales de Bolivia han sembrado una gran confusión. Un recuento preliminar de casi el 85% de las sufragios indicaba que habría una segunda vuelta, con el presidente Evo Morales en primer lugar pero con su principal rival, Carlos Mesa, al acecho.

Sin embargo, Morales no cree que se alcance esa instancia. Según el líder de izquierda, los votos aún por contarse ayudarían a darle la mayoría que necesita para ganar en primera vuelta.

El lunes, el periódico oficial Cambio publicó en primera plana que Morales había ganado, asegurando un cuarto mandato consecutivo.

La incertidumbre provocó temores entre los observadores y diplomáticos sobre la posible manipulación de la votación para evitar una riesgosa segunda vuelta y sobre los disturbios que podrían ocurrir, en momentos en que Chile y Ecuador se enfrentan a graves episodios de violencia en las calles.

"Es crucial que este proceso se lleve a cabo con agilidad y transparencia", dijo la OEA el lunes en Twitter, en respuesta a los crecientes temores de agitación social. Mesa dijo que se dirigía a la ciudad de Santa Cruz a apoyar grupos que se movilizaban para demandar la segunda rueda de votos.

"La región está en convulsión. Bolivia está en tensión hasta ahora, pero podría pasar de la tensión a la convulsión si es que Morales trata de forzar una victoria en primera vuelta", dijo el analista político boliviano Franklin Pareja.

Morales lideraba la votación con el 45% de los votos contra el 38% que lograba Mesa, según un recuento preliminar de boletas de la junta electoral de Bolivia, el Tribunal Supremo Electoral (TSE). [nL2N27507Z]

Otros encuestadores también mostraron un resultado apretado que conduciría a una segunda vuelta.

Sin embargo, el domingo por la noche, el TSE detuvo el conteo provisional con solo el 83,76% de los votos escrutados. Ese movimiento llevó a la Organización de Estados Americanos (OEA), a exigir saber por qué.

"Es crucial que este proceso se lleve a cabo con agilidad y transparencia", dijo la OEA el lunes en Twitter, en respuesta a los crecientes temores de agitación social. Mesa dijo que se dirigía a la ciudad de Santa Cruz a apoyar grupos que se movilizaban para demandar la segunda rueda de votos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil también manifestó su preocupación sobre la "interrupción inesperada" de la transmisión oficial de resultados.

En Bolivia, un candidato presidencial necesita obtener más del 50% de los votos o el 40% de los sufragios más una diferencia de al menos 10 puntos con su escolta para evitar lo que sería una tensa segunda vuelta electoral el 15 de diciembre.

De ganar, Evo podría extender su presidencia a 19 años ininterrumpidos.

Morales, que durante años fue un líder sindical de productores de coca, ha conducido un período inusualmente largo de estabilidad política y económica en Bolivia, uno de los países más pobres de Latinoamérica.

Pero el apoyo popular ha comenzado a caer debido a una disminución del crecimiento económico del país y preocupaciones por corrupción en el Gobierno y prácticas antidemocráticas.

El analista político Pareja dijo que Morales necesitaría casi todos los votos extraordinarios para alcanzar una mayoría, una situación bastante improbable, aunque no imposible. "(Así que) aunque gane, ya nadie le va a creer", dijo.