Tegucigalpa. El Congreso de Honduras aprobó una amnistía que beneficia al depuesto presidente Manuel Zelaya, que junto a un fallo de la justicia que absolvió a militares que participaron en el golpe de Estado buscaba bajar la tensión horas antes de la asunción del nuevo gobierno.

La amnistía aprobada por el Congreso unicameral, dominado por diputados oficialistas, está dirigida a absolver a Zelaya de delitos políticos, como la supuesta violación de la Constitución por buscar realizar una consulta popular que habría allanado el camino a la reelección.

La amnistía también beneficia a funcionarios que cometieron delitos políticos y que estuvieron involucrados en el golpe de Estado contra Zelaya el 28 de junio.

Pero la medida, que entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial, no incluye otros cargos contra Zelaya, como una supuesta corrupción, malversación de fondos públicos y enriquecimiento ilícito.

Horas antes del aval de la amnistía, un juez absolvió de abuso de autoridad y violentar los derechos humanos de Zelaya a los más altos jefes militares del país que lo expatriaron tras el golpe de Estado.

Zelaya, quien el miércoles dejará su refugio de meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y viajará a República Dominicana, dijo que espera regresar a su país dentro de un proceso de reconciliación tras el golpe.

Regresará. Zelaya saldrá de la sede diplomática brasileña luego de que el nuevo presidente, Porfirio Lobo, asuma el poder.

"Mi idea es salir y regresar un día. No sé cuánto tiempo va a pasar pero sí regresaré a suelo hondureño", dijo Zelaya a Radio Globo desde la sede diplomática, rodeada aún por militares con órdenes de arrestarlo.

Zelaya dejará Honduras como parte de un acuerdo alcanzado la semana pasada entre Lobo y el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, para que el depuesto presidente y su familia se alojen en la nación caribeña tras la asunción de las nuevas autoridades.

Zelaya explicó que su salida de la embajada será en helicóptero o en un vehículo diplomático acompañado por Fernández para dirigirse al aeropuerto de Tegucigalpa, donde citó a sus seguidores para despedirse.

El derrocado mandatario, quien irá acompañado de su esposa Xiomara Castro, una de sus hijas y su cercano colaborador Rasel Tomé, pidió a sus seguidores evitar actos de violencia el miércoles y durante la toma de posesión de Lobo.

Con la asunción del nuevo presidente, muchos hondureños esperan que vuelva la estabilidad política y la vital ayuda internacional de organismos multilaterales, que fue suspendida como muestra de rechazo al golpe.

Lobo dijo que luego de asumir la presidencia espera normalizar pronto los lazos con los gobiernos que enfriaron sus relaciones con Honduras, además de reanudar la ayuda de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Sé que vamos a normalizar (las relaciones) con todos (...) Yo le he tendido la mano a todos, yo los seguiré invitando a que nos pongamos en paz", dijo Lobo en rueda de prensa.

En otra medida para aliviar las tensiones políticas en el país, el presidente electo anunció también que tres de los ex candidatos presidenciales formarán parte de su gabinete, entre ellos el de un partido de izquierda leal a Zelaya.

Además, como ministro de Educación nombró a un líder del poderoso gremio de los maestros que reclamaba en las calles la restitución del depuesto presidente al poder.