Nueva York. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó los actos que condujeron a la muerte de civiles durante la operación israelí del lunes contra un convoy de ayuda humanitaria que se dirigía a Gaza, y pidió una investigación imparcial sobre el incidente.

En una declaración formal adoptada luego de más de 10 horas de negociaciones a puertas cerradas, el Consejo solicitó la liberación inmediata de naves y civiles retenidos por Israel.

Mientras, en Israel, la policía de ese país interrogó este martes a cientos de activistas internacionales que viajaban a bordo de barcos que transportaban ayuda humanitaria a Franja de Gaza, y que fueron arrestados en una operación naval que dejó nueve muertos y generó la condena del mundo.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mantuvo este lunes una reunión de emergencia para discutir el ataque de fuerzas israelíes a la flotilla, que contaba con el respaldo de Turquía, y la mayoría de sus 15 miembros pidió realizar una investigación minuciosa.

"Esto es el equivalente a delincuencia y piratería", dijo ante el Consejo el ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu. "Es asesinato ejecutado por un Estado", agregó.

La mayoría de quienes perecieron en el incidente eran turcos, de acuerdo a un funcionario israelí de alto rango.

Grandes interrogantes han surgido tras el incidente y aún no tienen respuesta.

En especial, cuánto tiempo podrá Israel mantener el bloqueo a los 1,5 millones de palestinos que viven en Franja de Gaza tras la condena de sus aliados; y cómo los comandantes israelíes calcularon tan mal la situación e hicieron descender a sus hombres en un barco turco, donde sintieron que debían abrir fuego para salvar sus vidas.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu -que volvía su país desde Canadá tras cancelar una reunión el martes en la Casa Blanca con Barack Obama-, planeaba convocar a su gabinete al llegar a Jerusalén, dijeron funcionarios que viajaban con él.

Unos 700 activistas, en su mayoría turcos pero también israelíes, palestinos, estadounidenses y muchos europeos, se encontraban detenidos en el puerto israelí de Ashdod, hasta donde los seis barcos del convoy fueron escoltados.

Los 700, entre quienes se encuentran políticos, un sobreviviente judío del Holocausto y un escritor sueco, permanecían incomunicados, garantizando que no exista una versión contradictoria con la que sostiene Israel sobre los eventos del lunes.

El Ejército dijo que los nueve activistas murieron cuando comandos, que abordaron un crucero turco desde botes inflables y helicópteros, abrieron fuego en lo que Netanyahu describió como una acción en defensa propia.

El ministro de Seguridad Interna de Israel, Yitzhak Aharonovitch, dijo que la mayoría de los detenidos serían liberados una vez que se los haya sometido a un proceso de chequeos e interrogatorios que durarían cerca de media hora.

"Serán sometidos a un examen médico, una investigación, interrogatorio, y posteriormente, quienes deseen abandonar Israel podrán ir al aeropuerto (de Tel Aviv)", dijo a la televisión local.

Se harán excepciones con los sospechosos de haber estado involucrados en hechos de violencia. En esos casos, serían sometidos a juicio, indicó el ministro.

Naciones europeas, así como la ONU y Turquía, expresaron su conmoción e indignación por el sangriento final que tuvo un intento de activistas internacionales por romper el bloqueo israelí a Gaza.

Turquía, una vez cercano aliado musulmán de Israel, acusó al Estado judío de "terrorismo" en aguas internacionales.

Muchos miembros del Consejo de Seguridad criticaron el accionar israelí con diversos grados de vehemencia, y dijeron que era hora de que el bloqueo de tres años a Franja de Gaza sea levantado.

Tras una reunión abierta de 90 minutos, el Consejo realizó un encuentro a puertas cerradas para deliberar. Varios diplomáticos dijeron que los enviados estaban discutiendo sobre el texto de un posible comunicado del cuerpo, una tarea que aún continuaba.

La Unión Europea (UE), donante clave de ayuda para los palestinos, exigió una investigación independiente y el fin del embargo a Gaza.

El aliado más poderoso de Israel, Estados Unidos, fue más cauteloso. Sin embargo, el presidente Obama dijo que quería que fueran evaluados los hechos completos con prontitud y lamentó la pérdida de vidas.

Netenyahu dice que tropas fueron atacadas. Netanyahu lamentó los hechos, pero dijo que sus fuerzas fueron atacadas y afirmó que mantendrá el embargo sobre los palestinos bajo el argumento de que permite detener el tráfico de armas a Hamas, grupo islamista que controla Gaza.

La reunión en la Casa Blanca a la que tenía programado acudir, Netanyahu tenía como objetivo aliviar las relaciones estadounidense-israelíes, que han estado tensas por diferencias sobre las recientemente revividas conversaciones de paz con los palestinos.

Sin embargo, Obama debe equilibrar el apoyo a Israel, que es popular entre los votantes estadounidenses, con el entendimiento con una Turquía molesta por el incidente y con otros aliados musulmanes de Estados Unidos.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, dijo: "Lo que ha hecho Israel a bordo de la flotilla Freedom fue una masacre".

Un día después de la operación aún seguían incompletas las versiones de la intercepción, ocurrida antes del amanecer en el Mediterráneo a unos 120 kilómetros de la costa israelí, y sólo se conocía la versión de Tel Aviv.

Imágenes militares tomadas con cámaras con visión nocturna mostraron comandos descendiendo a una embarcación. Algunos comentaristas israelíes preguntaron por qué pusieron a los soldados en una posición en la que fueron arrinconados.

Malestar turco. El derramamiento de sangre provocó protestas callejeras y la ira del Gobierno en Turquía, único aliado musulmán de Israel en la región.

El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, dijo antes de acortar un viaje a Chile: "Esta acción, totalmente contraria a los principios de la ley internacional, es terrorismo de estado inhumano".

Las fuerzas israelíes estaban en alerta alta, pero aparte de algunas refriegas, no fue reportada violencia con manifestantes palestinos.

Se registraron manifestaciones en ciudades europeas como París, Estocolmo, Roma y Atenas, donde la policía utilizó gas lacrimógeno contra los manifestantes, que lanzaron piedras y botellas cerca de la embajada israelí en Grecia.