Londres.  Los conservadores de oposición se encaminaban el viernes a convertirse en el mayor partido del Reino Unido, luego de la elección más reñida en tres décadas, pero sin lograr una mayoría absoluta en el Parlamento, por lo que era incierto quien dirigirá al país.

Con la mitad de los resultados reportados, el líder conservador David Cameron dijo que está claro que el gobernante Partido Laborista "ha perdido el mandato de gobierno".

Sin embargo, los políticos laboristas destacaron que la Constitución del Reino Unido da al actual primer ministro, Gordon Brown, el derecho de intentar formar un gobierno primero.

El tendría problemas para hacerlo con los liberales demócratas, ubicados en tercer lugar, ya que la cifra de escaños conjuntos no alcanzaría a la mayoría en el Parlamento.

La posibilidad de la primera elección sin resultados concluyentes, desde 1974, y la incertidumbre sobre quién formaría el próximo gobierno, posiblemente afectará a los sensibles mercados financieros.

La sensación de caos también se vio reforzada por reportes de que a cientos de votantes se les negó la entrada a distintos centros de sufragio del país cuando el proceso electoral concluyó a las 2100 GMT.

Resultados de los 650 escaños comenzaban a llegar en un momento de agitación en los mercados globales luego de una fuerte caída en Wall Street y el efecto de la crisis de deuda griega.

La libra esterlina cayó contra el dólar, en tanto, los futuros de las acciones y los futuros de los bonos del Tesoro británico subieron, con los mercados afectados por la incertidumbre pero más preocupados por la agitación en otros sectores.

¿Gobierno de minoría? "El pueblo ha hablado, pero nosotros no sabemos exactamente qué ha dicho", declaró el ministro laborista Ed Miliband.

Un sondeo a boca de urna, que consultó a unas 20.000 personas de un total de cerca de 45 millones de ciudadanos británicos, sugirió que los conservadores obtendrían 305 escaños y los laborista 255 en la Cámara de los Comunes, ambos alejados de los 326 que se necesitan para tener la mayoría absoluta.

Las cifras le entregaron a los liberales demócratas, de quienes se esperaba una fuerte actuación, 61 escaños, una baja sorpresiva de dos cupos respecto a su actual representación en el Parlamento.

"Aún creo que los sondeos a boca de urna son un buen indicio, pero deberíamos esperar hasta las 6.00 o 7.00 am antes de realizar un juicio", dijo Andrew Hawkins, presidente de la firma ComRes.

La mayoría de las circunscripciones mostraba un viraje en la votación hacia los conservadores pero que, de repetirse nacionalmente, no bastaría para dar al partido una mayoría absoluta.

Brown tendrá la primera opción de intentar formar un gobierno bajo las normas que rigen un Parlamento sin mayoría, pero los analistas dijeron que el escenario más probable era un Gobierno de la minoría conservadora liderado por David Cameron.

"(Llevará) casi ciertamente a un gobierno de minoría encabezado por Cameron. Cameron intentará obtener programas de política en ejercicio, demostrar su competencia y luego llamar a una segunda elección este otoño o próxima primavera", dijo Mark Wickham-Jones, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bristol.

Cameron dijo que se dejaría guiar por el interés nacional en las decisiones que adopte en las próximas horas. Sin embargo, también sostuvo: "Creo que ya está claro que el gobierno Laborista ha pedido su mandato para gobernar nuestro país".

El próximo gobierno tendrá que lidiar con un déficit presupuestario récord que supera el 11 por ciento de la producción nacional y con demandas de reformas políticas tras un escándalo sobre los gastos parlamentarios el año pasado que dejó a los británicos molestos con los legisladores.

Los mercados esperaban un resultado claro y temen que un estancamiento pueda llevar a una parálisis política, entorpeciendo los esfuerzos para enfrentar la creciente deuda de la nación y asegurar la recuperación de la peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial.

Grupos de analistas independientes han acusado a todas las partes de no ser abiertas con los votantes sobre la escala de las reducciones que serán necesarias para restablecer las finanzas públicas, lo que significa que cualquier gobierno podría enfrentar una baja en la popularidad una vez que comiencen los recortes.

"Esta podría ser la elección que uno quisiera perder y ganar la próxima", dijo Wayne Anderson, de 42 años, quien trabaja en una firma de corretaje en Londres. "Podría ser un cáliz envenenado con una pequeña mayoría o minoría. Sería más difícil tomar decisiones sin una mayoría clara", agregó.

Una serie de tres debates televisivos al estilo estadounidense entre los líderes, el primero de la política británica, energizó la campaña y motivó la concurrencia a las urnas.

Sin embargo, la mayor participación parece haber causado problemas en algunas circunscripciones, ya que algunos votantes fueron rechazados en algunos centros de votación debido a que los funcionarios electorales no pudieron lidiar con el papeleo provocado por el aumento de asistentes.

El organismo que supervisa las elecciones del Reino Unido dijo que había iniciado una investigación, planteando la posibilidad de que se presenten demandas legales frente a algunos resultados.