Seúl. El líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, le ha dicho a su Ejército que podría tener que ir a la guerra, pero sólo si su vecino del sur ataca primero, de acuerdo a comentarios de un grupo con sede en Corea del Sur que monitorea al régimen de Pyongyang.

Un reporte previo de la agencia surcoreana Yonhap, acerca de que Kim le había pedido a sus tropas que estén listas para el combate, había agregado nerviosismo a unas relaciones ya tensas luego de que Corea del Sur acusó a su vecino de hundir uno de sus barcos.

Sin embargo, el sitio web del grupo de desertores norcoreanos (www.nkis.kr) dijo que la orden fue impartida el 20 de mayo, antes de que Seúl anunciara una serie de medidas para castigar a su vecino por hundir uno de sus buques de guerra en marzo, causando la muerte de 46 marineros.

"No esperamos una guerra pero si Corea del Sur, con el respaldo de Estados Unidos y Japón, trata de atacarnos, Kim Jong-il nos ha ordenado que dejemos la tarea de unificación sin hacer durante (...) la guerra", citó el grupo parte de la orden oficial.

Los comentarios están en línea con otros realizados previamente por Corea del Norte acerca de que está lista para defenderse si es atacada.

El reporte golpeó inmediatamente a los ya agitados mercados financieros de Seúl, y su principal índice bursátil cayó más de 4%.

Por otra parte, Seúl anunció el lunes que suspendería todo el comercio con su vecino del norte y que prohibiría a las embarcaciones comerciales norcoreanas navegar sus aguas, una decisión que incrementará la presión sobre la ya arruinada economía de Pyongyang.

Ambas partes reforzaron su retórica luego de que una comisión internacional acusó la semana pasada a Corea del Norte de torpedear la corbeta surcoreana Cheonan en marzo, dejando 46 muertos en uno de los enfrentamientos más letales entre ambos bandos desde la guerra de Corea (1950-1953).

La agencia norcoreana KCNA citó al periódico Minju Joson reportando que Seúl ha fabricado el incidente con la corbeta Cheonan para establecer el escenario para una invasión.

Estados Unidos, que tiene 28.000 soldados en la península coreana, dio todo su apoyo a Seúl y dijo que está trabajando duro para evitar que la situación se desborde.

Del otro lado de la frontera que recuerda a la Guerra Fría, Corea del Norte tiene cerca de un millón de soldados, uno de los mayores ejércitos activos del mundo.

Pero esos efectivos están escasamente equipados y analistas dicen que es improbable que Pyongyang se arriesgue a un enfrentamiento a gran escala contra tropas estadounidenses y surcoreanas, mucho mejor armadas.

Corea del Sur también es reacia a ir a la guerra, consciente de que esto espantaría a los inversores.

Conflicto mayor. Analistas dicen que el principal riesgo es que pequeños enfrentamientos en la zona fronteriza puedan pasar a un conflicto más extendido.

El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, dijo en un discurso televisado que llevará el asunto de la corbeta hundida al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ya ha impuesto sanciones a Corea del Norte en el pasado, las cuales drenan la escasa energía de la arruinada economía norcoreana.

En lo que varios diplomáticos en Nueva York dijeron era una intervención inusual en los asuntos del Consejo de Seguridad, el secretario general de la Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó confianza en que la entidad tomará las medidas "apropiadas".

Estados Unidos, que apoya a Seúl, declaró que la situación es "altamente precaria" y que participaría en un ejercicio naval conjunto con Corea del Sur.

China, el único gran aliado del Norte, ha instado a la calma.