Pekín. La presidenta argentina, Cristina Fernández, visitará China la semana próxima, dijo el Ministerio de Exteriores el martes, en momentos en que Argentina atraviesa un conflicto por un plan de pago de deuda que llevó a un frustrado intento de despedir al jefe del Banco Central.

Las relaciones entre Argentina y China se deterioraron recientemente, después de que un juez argentino le pidió a Interpol que emitiera una orden de arresto para el ex presidente chino Jiang Zemin, tras cuatro años de investigar cargos de tortura y genocidio contra practicantes del culto Falun Gong.

Fernández estará en China, que tiene las mayores reservas en moneda extranjera del mundo, entre el 25 y el 28 de enero, pero un portavoz del Ministerio de Exteriores fue evasivo cuando se le preguntó si Pekín daría ayuda o préstamos a Argentina.

"Los líderes de los dos países intercambiarán puntos de vista respecto de la profundización en la relación estratégica cooperativa, y asuntos de interés mutuo", dijo el portavoz Ma Zhaoxu.

Ma descartó la posibilidad de que se suspenda la visita por el caso Falun Gong. "Falun Gong es un culto contra el que se han tomado fuertes medidas por parte del gobierno chino, de acuerdo con la ley", dijo.

"Los intentos de Falun Gong de sabotear las relaciones de China con países de importancia utilizando los procesos judiciales de países extranjeros fallarán", agregó.

Miles de ciudadanos chinos han sido encarcelados o sentenciados a trabajo forzado en campos desde que China declaró a Falun Gong un culto en 1999, mientras Jiang era presidente.

Fernández impulsó juicios en Argentina contra ex oficiales militares acusados de abusos a los derechos humanos durante la dictadura militar entre 1976 y 1983.

China y Argentina tienen vínculos económicos cercanos. Argentina es uno de los tres proveedores más importantes de soja para China, junto con Brasil y Estados Unidos.

Una disputa, que se está profundizando, respecto del plan de Fernández de usar reservas para pagar deuda este año sacudió a los mercados financieros y aumentó la tensión política en la tercera economía de América Latina.

Fernández echó al presidente del Banco Central mediante un decreto presidencial a principios de este mes, pero un día después un juez federal ordenó su restitución. La misma jueza emitió un fallo que bloqueó la transferencia de reservas al Tesoro Nacional.