La Habana. Cuba dijo este lunes que no aceptará "presiones ni chantajes", aludiendo a la huelga de hambre que inició hace 13 días el disidente Guillermo Fariñas para pedir la liberación de los presos políticos enfermos.

El diario oficial Granma dijo que Fariñas, un psicólogo de 48 años que inició su ayuno un día después de la muerte de otro disidente en una protesta similar, es un "vendepatria" de "conducta antisocial".

"La manipulación es tal que reportes periodísticos llegan a plantear que el Gobierno cubano ha indicado que se deje morir a este asalariado de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana", dijo el artículo de Granma.

"Cuba (...) no aceptará presiones ni chantajes", agrega la nota firmada por el periodista Alberto Núñez Betancourt, que agrega que la salud del disidente presenta "un deterioro notable".

Fariñas entró en huelga de hambre tras la muerte del disidente Orlando Zapata, fallecido en febrero después de un ayuno de 85 días, que avivó las críticas internacionales sobre la situación de los derechos humanos en el Gobierno de Raúl Castro.

Granma, en cambio, dice que Fariñas ha usado el ayuno en el pasado "para evadir la justicia", después de que fue sancionado a tres años de prisión por agredir a una funcionaria de un centro de salud donde trabajaba como psicólogo.

Fariñas sostiene que esta es su huelga de hambre número 23. En 2006 protagonizó un ayuno de varios meses, que lo llevó a ser internado y alimentado por vía intravenosa hasta que detuvo su protesta para pedir libre acceso a internet.

La pasada semana, recibió por vía intravenosa ocho litros de agua, glucosa, lactosa y minerales en un hospital de Santa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana, adonde llegó inconsciente por una crisis hipoglicémica.

Los médicos que lo atendieron le recomendaron una dosis similar en unos ocho días, según dijo el disidente la semana pasada a Reuters.

Granma dice que Fariñas ha recibido "atención médica calificada" pese a su condición de "mercenario".

"Existen principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre (...) Por tanto, de ningún modo puede forzársele a ingerir alimentos", según Granma.

El Gobierno cubano considera a los opositores como Fariñas traidores al servicio de su enemigo Estados Unidos.

Grupos de derechos humanos en la isla sostienen, en cambio, que hay unos 200 presos por motivos políticos en las cárceles cubanas.

Cuba ha rechazado las críticas de los gobiernos de la Unión Europea, Estados Unidos y España, que han conminado a las autoridades de la isla a liberar a todos los presos políticos tras la muerte de Zapata.

"Se pretende presentar a mercenarios como patriotas, a agentes pagados de los Estados Unidos en territorio cubano como disidentes, a delincuentes apátridas como prisioneros de conciencia", dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, la semana pasada en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.