La Habana. Cuba y Estados Unidos están avanzando en las conversaciones para frenar la crisis migratoria que ha visto llegar a la frontera del vecino país una cifra récord de cubanos desde el año pasado, pero esos avances no son suficientes para detener la marea, dijo el martes el principal diplomático cubano en las negociaciones.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, quien encabezó la delegación de Cuba, dijo en una conferencia de prensa que una segunda ronda de conversaciones migratorias es un paso en la dirección correcta, a pesar de que Estados Unidos podría abordar la raíz del problema de la inmigración.

"Reiteramos la preocupación por las medidas de estímulo a la emigración ilegal", dijo de Cossío, al citar las políticas migratorias que han privilegiado a los cubanos que llegan a la frontera de Estados Unidos frente a los de otras nacionalidades.

En un comunicado más temprano, el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que las conversaciones implican "una oportunidad para dialogar sobre la implementación de los acuerdos migratorios" suscritos entre ambos países en 1984, 1994, 1995 y 2017.

"La delegación estadounidense destacó áreas de cooperación exitosas en materia migratoria, y al mismo tiempo identificó cuestiones que han representado obstáculos al cumplimiento de los objetivos de los acuerdos", señala el documento.

De Cossío dijo que un obstáculo clave es el embargo estadounidense de la era de la Guerra Fría, una red de Leyes y reglamentos de Estados Unidos que restringen los negocios y las transacciones financieras con Cuba.

"No hay duda de que una política dirigida a reprimir el nivel de vida de la población constituye un estímulo directo a la migración", señaló a periodistas.

Los diálogos sobre migración entre ambas naciones se reanudaron en abril, los primeros de este tipo en cuatro años, después de una larga pausa bajo el gobierno del expresidente Donald Trump.

En septiembre, el gobierno del mandatario Joe Biden anunció que volvería a dotar de personal a la embajada en La Habana y reiniciaría por completo los trámites de visa de inmigrantes a principios de 2023, marcando un importante paso en las negociaciones.

Trump recortó en el 2017 el personal diplomático y los servicios consulares en La Habana tras los "anómalos incidentes de salud" que afectaron a empleados de las embajadas de Estados Unidos y Canadá. Ese movimiento forzó a los cubanos a viajar a Colombia y Guyana para solicitar visas de inmigrante para la reunificación familiar.

Pocos cubanos tienen los medios para sufragar tales viajes, y algunos se vieron empujados a buscar rutas irregulares contribuyendo al actual éxodo. Además, una agobiante crisis económica en Cuba también ha presionado a muchos nacionales a marcharse de la isla caribeña.

Cuba también ha hecho concesiones en los diálogos bilaterales. El Gobierno accedió por primera vez desde la pandemia a aceptar vuelos de deportación de cubanos atrapados en la frontera de Estados Unidos y México.

Esa decisión podría enviar un mensaje a los cubanos que normalmente viajan a América Central y luego intentan trasladarse hacia la frontera norte.

Un récord de 220.000 cubanos fueron detenidos en la frontera de México y Estados Unidos en el año fiscal 2022, que finalizó el 30 de septiembre, a la mayoría se les permitió entrar al país.