Santiago. La derecha chilena vive por estos días su peor crisis en 60 años, tras perder la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el pasado 15 de diciembre y obtener una minoría en los comicios del pasado 17 de noviembre, lo cual ha generado un intenso debate sobre sus causas.

La conservadora Alianza por Chile quedó en minoría en el Congreso frente a la Nueva Mayoría, que lidera la ex mandataria Michelle Bachelet, quien resultó electa, y la forman los partidos Socialista, Democratacristiano, Por la Democracia, Radical, Comunista, Izquierda Cristiana y el Movimiento Amplio Social.

Bachelet venció en la segunda vuelta electoral con casi 63% de los votos, mientras que la abanderada de la derecha, Evelyn Matthei, sólo alcanzó 37% y fue apoyada por los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN).

Aunque Matthei declaró que era la responsable de la derrota, todos los análisis apuntan a su coalición y a las autoridades por haber perdido tan estrepitosamente estos comicios desde el retorno a la democracia en 1990, lo cual ha provocado una agudización de sus conflictos internos.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, dijo que la derecha perdió las elecciones por su incapacidad para cambiar elementos de un modelo económico y político agotado.

"Le pasaron la cuenta porque ha sido un gobierno con poca proyección política, no pudo convencer a la gente de que era algo nuevo", señaló Insulza, al recordar que el presidente Sebastián Piñera llegó al gobierno con apoyo de sectores de la población que vieron en él la posibilidad de cambios, pero siguió el mismo modelo neoliberal.

El análisis más crítico lo hizo el ex ministro de Defensa y actual senador electo e histórico dirigente de RN, Andrés Allamand

"Lo primero que se evalúa en una elección es la continuidad o el cambio del gobierno en ejercicio (...) es evidente que el principal responsable del fracaso electoral es el presidente Piñera y su gobierno por una derrota tan grande, en la que se pierde un millón y medio de votos en cuatro años", indicó.

A su juicio, tanto la derecha como el gobierno comenzaron a perder adhesión el 11 de marzo de 2010, cuando llegaron al Palacio de La Moneda.

"Hay consenso en que las razones profundas de esta derrota deben buscarse en el déficit político y graves errores comunicacionales", explicó al enumerar cuatro puntos.

El primero es la desatención del debate de ideas en la sociedad.

"El gobierno asumió que atiborrando a la ciudadanía con cifras de buen desempeño económico iba a mantener su confianza, y no observó la profundidad de los debates ideológicos que surgieron en la ciudadanía, y luego no reaccionó adecuadamente ante ellos", señaló Allamand.

Hace cuatro años, plantear la ilegitimidad de la Constitución, promulgada por el gobierno militar, era apenas el planteamiento de una minoría radicalizada, y el alza de los impuestos para combatir la desigualdad no aparecía ni siquiera en el programa oficial, subrayó.

"La segunda razón tiene que ver con el menosprecio al rol de los partidos en una democracia (...) el gobierno menospreció a los partidos y, para reafirmar tal concepto, basta simplemente recordar la conformación del primer gabinete, donde prevalecieron los técnicos y se despreció la experiencia política", resaltó el ex ministro de Defensa.

En tercer lugar, mencionó que la nueva forma de gobernar se desprestigió muy rápido, producto de la grandilocuencia con que se abordaron las políticas públicas.

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"Todos los presidentes cargan con el peso de declaraciones desafortunadas", dijo en alusión al presidente Piñera, quien declaró que "en 20 días hemos hecho (en el gobierno de derecha) más que la Concertación en 20 años".

Piñera se refirió a los cuatro gobiernos de centroizquierda que gobernaron al país de 1990 y 2010.

Allamand también recordó las afirmaciones del gobierno en cuanto que "el censo de población era el mejor de la historia", el cual resultó un fracaso, así como el Gran Acuerdo Nacional para la Educación, descrito como la solución a los grandes problemas de ese sector, pero ahora "nadie tiene memoria" de ese proyecto.

Como cuarto punto señaló que desde el primer día de gobierno, que asumió el 11 de marzo de 2010, hubo expectativas que no se pudieron satisfacer, sobre todo en el ámbito de la lucha contra la delincuencia, una de las promesas fundamentales del gobierno.

Ante esas afirmaciones, la vocera de gobierno Cecilia Pérez cuestionó las declaraciones del senador electo Allamand, al asegurar que no tiene "recuerdos en ningún gobierno, que un ex ministro haya sido tan poco agradecido con respecto al gobierno que perteneció".

Otra opinión sobre la derrota la ofreció Rodrigo García Pinochet, nieto del dictador Augusto Pinochet, ex jefe del régimen militar que gobernó Chile de 1973 a 1990, quien destacó que la derecha perdió "las elecciones por su cobardía y pusilanimidad en defender al gobierno militar".

"La derecha perdió las elecciones porque jamás comprendió que defender al gobierno militar no era defender a Pinochet y a los militares, sino a un gobierno que encarnó, como ningún otro en la historia de Chile, los principios e ideales que sustentan a su sector", afirmó.

Rodrigo García Pinochet puntualizó que "defender al gobierno militar era defender su propia y mejor obra, sus bases ideológicas, su existencia. Era contrarrestar y, por ende, balancear las concepciones políticas del país para impedir la supremacía de la izquierda en el campo de las ideas, su hegemonía".

El debate sobre la derrota de la derecha no ha concluido, y falta aún que los partidos UDI y RN entreguen su diagnóstico final.

Con la derrota de la derecha y la asunción de la Nueva Mayoría se abre un ciclo político, económico y social en Chile, donde los temas girarán sobre el combate a la desigualdad, una de las mayores del mundo, para lo cual esta coalición comenzará con reformas en la educación, el sistema tributario y una nueva Constitución.