El saldo provisorio para el Ministerio de Salud es de 15 muertos y 203 heridos, pero para los Hermanos Musulmanes superaría las 200 víctimas fatales.

Se trata de la jornada más sangrienta que vive Egipto desde el golpe de Estado cívico-militar del pasado 3 de julio, ya que los enfrentamientos tienen lugar no sólo en la capital cairota sino también en varias ciudades del interior.

Las fuerzas de seguridad comenzaron arrojando gases lacrimógenos contra los manifestantes que respondieron con piedras y botellas, aunque luego empezaron a escucharse los disparos que según testigos citados por la agencia de noticias DPA, provenían de ambos bandos.

El campamento de Al Nahda en Giza fue desmantelado violentamente luego de tres horas de ofensiva, mientras que el campamento de Nasr City, cercano a la Universidad, aún no fue desmantelado por completo y hay un núcleo que resiste.

Las imágenes de la televisión mostraron cómo, con palas mecánicas, las fuerzas de seguridad quitaron las barricadas levantadas por los islamistas para proteger el campamento.

La Hermandad informó en su página web de que al menos 30 personas fallecieron durante el ataque de las fuerzas del orden a una marcha en el barrio de Alaf Maskan, en el distrito de Nasr City, que se dirigía a la plaza de Rabaa al Adaweya donde se ubica uno de sus campamentos.

Esta plaza se encuentra rodeada por las fuerzas de seguridad y todavía siguen ardiendo neumáticos y otros elementos que fueron prendidos fuego por los islamistas al momento de iniciarse la represión, lo que brinda una imagen aún más dantesca de toda la situación.

"Las balas caen sobre los manifestantes de Rabaa al Adaweya desde todas direcciones", expresó el portavoz de los Hermanos Musulmanes, Mohammed el Beltagui, quien más tarde fue detenido por la policía en las inmediaciones de dicha plaza.

El Beltagui tiene varias órdenes de detención por su presunta participación en disturbios desde el pasado 3 de julio.
Las fuerzas de seguridad están buscando ahora al clérigo islamista Safuat al Higazi, quien también se encontraba en el campamento de Rabaa al Adaweya.

Según informó la televisión estatal, hay al menos 200 detenidos en El Cairo y varios de ellos portaban armas pequeñas.

Los islamistas señalaron que también hay decenas de muertos en las plaza de Mustafa Mahmud, en el barrio cairota de Mohandesin, por disparos de los efectivos gubernamentales.

La policía cerró las principales rutas y accesos a El Cairo al tiempo que paralizó la circulación de trenes para evitar que tras el comienzo de la represión policial, seguidores de Mursi intenten agruparse en la capital.

También se registraron enfrentamientos con un número impreciso de muertos en las ciudades de Minia, Luxor, en la Península de Sinaí y en Alejandría.

Por su parte, en el Alto Egipto, en Minia y Sohag, hubo ataques contra al menos tres iglesias de cristianos coptos.

"Después de que el Ministerio del Interior decidiera disolver los campamentos en El Cairo, simpatizantes de los Hermanos Musulmanes en Alto Egipto iniciaron su cruzada de venganza contra los cristianos coptos", afirmó en la red social facebook la organización juvenil cristiana Maspero.

La Hermandad Musulmana no se dio por vencida y a través de su cuenta de Twitter llamó a los islamistas a protestar masivamente contra la represión policial.

"Esto no es un intento de dispersar, sino de aplastar las voces de la oposición al golpe militar", escribió el vocero del grupo Gehad al Hadadd.

"No doblegarán nuestra voluntad ni romperán nuestra resolución (...) Siempre estaremos de pie enfrentando todos los rostros de la tiranía", aseguró el portavoz.