La Habana. El disidente cubano Guillermo Fariñas fue hospitalizado este jueves en la ciudad de Santa Clara, luego de sufrir un desmayo en el día 16 de una huelga de hambre para pedir la libertad de los presos políticos, dijo su portavoz Licet Zamora.

Fariñas, un psicólogo de 48 años, comenzó su huelga de hambre tras la muerte hace dos semanas del preso político Orlando Zapata después de 85 días de ayuno, un hecho que avivó las críticas internacionales sobre la situación de derechos humanos en el Gobierno de Raúl Castro.

"Al mediodía de este jueves fue hospitalizado nuevamente Fariñas, quien se desmayó, tenía fuerte dolor en los riñones", dijo Zamora por teléfono a Reuters.

Según Zamora, Fariñas ya recuperó el conocimiento y está siendo asistido en una sala de cuidados intensivos en un hospital de Santa Clara, la ciudad donde vive a unos 270 kilómetros al este de La Habana.

Fariñas, que el gobierno considera un "vende patria" de "conducta antisocial", había sido hospitalizado el 4 de marzo, después de que una crisis de hipoglucemia lo dejó inconsciente.

Los médicos le aplicaron entonces 8 litros de glucosa, lactosa, agua y minerales, por vía intravenosa.

Según el propio opositor, el equipo médico que lo asistió la pasada semana le había dicho que podía tener una crisis similar en los próximos 8 días.

Zamora dijo que una ambulancia había llegado a la casa de Fariñas para hospitalizarlo, pero el disidente mantuvo que sólo sería internado cuando estuviera inconsciente.

Esta no es la primera huelga de hambre de Fariñas. En el 2006 protagonizó un ayuno de varios meses, cuando fue internado y alimentado por vía intravenosa hasta que detuvo su protesta para pedir libre acceso a internet.

Grupos de derechos humanos en la isla sostienen que hay unos 200 presos por motivos políticos en las cárceles cubanas.

El Parlamento Europeo aprobó el jueves una resolución que condena a Cuba por la "evitable" y "cruel" muerte de Zapata y alertó sobre el posible "fatal desenlace" que podría tener la huelga de hambre que sigue Fariñas.

Cuba, en cambio, rechazó la condena y dijo que el Parlamento Europeo había atacado "ferozmente a Cuba" en una resolución que "manipula sentimientos, tergiversa hechos, esgrime mentiras y oculta realidades".