Santa Clara, Cuba. El disidente cubano Guillermo Fariñas dijo el viernes que su salud se debilita pero mantendrá la huelga de hambre que inició hace 10 días para pedir la libertad de presos políticos, una acción que inició tras la muerte de otro opositor por una protesta similar.

Fariñas, un psicólogo de 48 años, inició su ayuno el 24 de febrero, un día después de la muerte del disidente Orlando Zapata, fallecido tras una huelga de hambre de más de dos meses que avivó las críticas internacionales sobre la situación de derechos humanos en el gobierno de Raúl Castro.

"Tengo mucha debilidad en todos los miembros (...) ya uno tiene ganas de acabar", dijo Fariñas a Reuters, luciendo escuálido al levantarse la camisa del pijama para mostrar su abdomen lleno de pliegues por la delgadez.

"Yo estoy dispuesto a ir en esta huelga de hambre hasta las últimas consecuencias, incluida mi muerte", agregó el disidente, entrevistado en su casa en la ciudad de Santa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana.

Fariñas, con la cabeza rapada y los ojos hundidos, dijo que el Gobierno haría "un gesto de buena voluntad" si libera a unos 26 presos políticos que están enfermos, todos del grupo de los 75.

"Si a mi me sueltan a esos presos políticos, yo depongo la huelga", dijo el opositor, apoyado en un bastón para desplazarse por su casa situada en el centro de la ciudad de Santa Clara.

Fariñas dijo, sin precisar, que ha estado tres veces en prisión por diversos motivos.

"Estos presos en ningún momento van a desestabilizar al Gobierno, ni Raúl (Castro) va a tener que entregar el poder, ni el Partido Comunista va a tener que dejar de ser la entidad hegemónica", agregó.

Huelga número 23. Según Fariñas esta es su huelga de hambre número 23. En el 2006 protagonizó un ayuno de varios meses, que lo llevó a ser internado y alimentado por vía intravenosa hasta que detuvo su protesta para pedir libre acceso a internet.

El opositor dijo que el martes recibió ocho litros de glucosa, lactosa, agua y minerales en un hospital en Santa Clara, a donde fue trasladado por familiares y amigos tras una crisis de hipoglicemia que lo dejó inconsciente.

Según comentó, los médicos le recomendaron que debía recibir la misma dosis en los próximos seis u ocho días, si continuaba sin tomar agua e ingerir alimentos.

El gobierno cubano considera a los opositores como Fariñas traidores al servicio de su enemigo Estados Unidos.

Grupos de derechos humanos en la isla sostienen, en cambio, que hay unos 200 presos por motivos políticos en las cárceles cubanas.

La muerte de Zapata, un plomero de 42 años que cumplía una condena de más de 25 años de prisión, fue criticada por Estados Unidos, la Unión Europea y España, cuyos gobiernos pidieron a Cuba la liberación inmediata de sus presos políticos.

Cuba, sin embargo, ha rechazado las críticas y acusó a Occidente de nombrarse supervisor mundial de los derechos humanos.

"Se pretende presentar a mercenarios como patriotas, a agentes pagados de los Estados Unidos en territorio cubano como disidentes, a delincuentes apátridas como prisioneros de conciencia", dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, esta semana en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.