Makhachkala. Supuestos suicidas con bombas dejaron al menos doce muertos este miércoles en una región rusa del Cáucaso Norte, dos días después de atentados fatales en Moscú que autoridades relacionaron con insurgentes de ese lugar.

Un coche cargado de explosivos estalló mientras la policía lo perseguía y un atacante vestido con un uniforme policial provocó un segundo estallido en medio de un gran número de policías que habían acudido al lugar, informaron las autoridades.

El ataque coordinado en la ciudad de Kizlyar en Daguestán, vecina a Chechenia, es la última manifestación de un pico de violencia en el Cáucaso que desafía al Kremlin una década después de doblegar a separatistas chechenos.

Las explosiones en Daguestán se producen 48 horas después de que Moscú fue sacudido por el peor atentado en seis años, cuando sendas bombas detonadas por mujeres suicidas estallaron en estaciones de metro en la capital rusa a la hora de mayor tráfico y dejaron 39 muertos.

Los ataques con bomba ocurrieron 48 horas después de que Moscú fue remecido por los ataques más sangrientos en seis años: dos explosiones con bomba a la hora de mayor tráfico detonadas por mujeres suicidas con conexiones al Cáucaso Norte, principalmente musulmán.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, dijo que un mismo grupo podría ser el autor de ambos atentados.

"Se ha cometido un nuevo acto terrorista. No descarto que sea una y la misma banda la que está actuando", declaró en una reunión gubernamental, en la que calificó los atentados como un "crimen contra Rusia".

Además, ordenó al ministro del Interior, Rashid Nurgaliyev, aumentar la presencia policial en el Cáucaso Norte.

El portavoz del grupo islamista militante Emirato del Cáucaso, liderado por un importante líder checheno, negó este miércoles que la agrupación separatista haya sido responsable por los ataques en dos estaciones de metro.

Hasta el momento ningún grupo se ha adjudicado responsabilidad por la violencia.

Analistas y activistas de derechos humanos han advertido que mayores represiones podrían resultar contraproducentes, alentando a la insurgencia islamista más que generando estabilidad.

Poderosa explosión. El ataque en Kizlyar ocurrió cuando un coche cargado de explosivos estalló después de que su chofer ignoró una orden para que se detuviera y aceleró con dirección al centro de la ciudad, mientras la policía lo seguía de cerca, comentó Rashid Nurgaliyev, ministro de Interior en comentarios transmitidos por televisión.

El vehículo, una camioneta Niva negra, explotó con hasta 200 kilogramos de TNT, según agencias rusas que citaron a investigadores de la fiscalía en Daguestán. Dos oficiales de policía murieron, dijo Nurgaliyev.

Veinte minutos más tarde, un atacante suicida con bomba se abrió camino en medio de una multitud de policías y curiosos en el sitio donde había explotado un coche bomba y detonó sus dispositivos causando la muerte del jefe de la policía de Kizlyar, Vitaly Vedernikov, y de varios otros funcionarios, indicaron autoridades.

Las imágenes de televisión mostraron dos coches destrozados y un profundo cráter en una calle llena de escombros alineada por árboles desnudos, y un colegio de ladrillo sin ventanas y con el techo parcialmente arrancado. Según las noticias, no había niños en la escuela.

Atraer a la policía con una explosión para después detonar un segundo dispositivo es una táctica común de los insurgentes del Cáucaso Norte, los cuales han realizado ataques contra las autoridades del orden público casi a diario.

Las explosiones provocaron la muerte a 12 personas, nueve de ellas oficiales de policía, y otras 23 fueron hospitalizadas, dijo el Comité Investigativo Federal.

Daguestán, una provincia mayoritariamente musulmana ubicada junto al mar Caspio y conformada por diversos grupos étnicos, está infestado de violencia proveniente de la insurgencia islamista afincada en el Cáucaso Norte así como de disputas criminales y rivalidades entre clanes.

Los atentados de Moscú desataron temor a una ofensiva más amplia de los extremistas de la región y puso de manifiesto el fracaso del Kremlin a la hora de mantenerlos bajo control y de contener la violencia en su flanco sur.

Putin, quién dirigió una guerra contra los separatistas en la vecina Chechenia en 1999 que selló su ascenso al poder, dijo este martes que los culpables de los ataques deben ser sacados "del fondo de las cloacas" y expuestos.