En su primer editorial de 2010, la prestigiosa publicación dijo que "con las elecciones presidenciales previstas para el 30 de mayo, los colombianos deberían estar sumergiéndose en un debate sobre las prioridades para los próximos cuatro años de su país, aquejado de problemas".

En lugar de eso, la política ha sido tomada como rehén por una batalla iniciada por Álvaro Uribe, presidente desde 2002, para cambiar la constitución de manera que él pueda postularse para un tercer período consecutivo".

The Economist elogia la labor del Primer Mandatario, de quien señala que ha hecho de Colombia un país mejor y más seguro, además de reconocerle su fuerte iderazgo, así como haber logrado la desmovilización de los paramilitares. "Uribe ha hecho de su país un lugar mejor y más seguro. A través de un incansable y decidido liderazgo ha logrado la expansión de las fuerzas de seguridad, respaldadas por la ayuda estadounidense, se ha reducido la guerrilla de las Farc de una amenaza mortal para el Estado democrático a una población dispersa", dice el editorial, que señala que las Farc, aún replegadas, siguen siendo muy peligrosas.

Sin embargo, le advierte que Colombia debe avanzar en lograr unas instituciones fuertes en lugar de tratar de tener un hombre fuerte en el poder y le advierte que con su intención de reelgirse está crriendo el resgo de emular al presidente venezolano Hugo Chávez. "Sin embargo, él parece estar empeñado en seguir a Hugo Chávez, el caudillo de Caracas", sugiere el editorial fechado el 30 de diciembre.

La revista le sugiere a Uribe que siga los ejemplos de "otros líderes democráticos inmensamente populares y respetados en América Latina, como el brasileño Luis Inacio Lula da Silva y la chilena Michelle Bachelet", que se han negado a abolir los límites de sus períodos presidenciales.

El semanario londinense, que también publica en este número un artículo titulado "La Colombia de Álvaro Uribe / Todavía no es la tierra prometida", dice que el próximo gobierno tendrá que resolver otros temas urgentes.

Según el editorial, Uribe "no ha logrado reformar las agobiantes leyes laborales que obligan a los colombianos más jóvenes a entrar en una vasta economía informal".

El artículo también acusa al gobierno colombiano de haber pasado años hablando de mejorar el sistema de transporte sin haberlo logrado.

Además, pone en duda la capacidad de Uribe para reformar el sistema judicial "de buena fe".