Quito. El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración de Ecuador, Fander Falconí, renunció sorpresivamente este martes al gabinete del presidente Rafael Correa.

Según medios locales, la decisión de Falconí sería en protesta contra los planes para desarrollar un campo petrolero en una reserva natural.

La renuncia se produjo tras las declaraciones de Rafael Correa, que criticó a quienes, a su juicio, querían poner condiciones al proyecto Yasuní-ITT (Ishpingo-Tambococha-Tiputini).

La iniciativa busca dejar sin explotar un yacimiento petrolero situado en la reserva natural Yasuní, en la amazonía ecuatoriana, para evitar la contaminación del lugar.

A cambio, el país recibiría una compensación económica internacional, que sería gestionada en un fideicomiso en el marco de Naciones Unidas.

Sin embargo, según Correa, los países donantes querían imponer las condiciones del fideicomiso y los delegados ecuatorianos estarían aceptando las imposiciones.

Alemania, España y Bélgica han comprometido sus aportes, pero se esperaba el fideicomiso.

La salida de Falconí  sigue a la dimisión de Roque Sevilla, jefe del equipo creado especialmente para manejar la propuesta y que renunció tras las críticas de Correa.

Falconí, que había asumido en diciembre de 2008, fue el tercer canciller de Correa, después de María Fernanda Espinosa y María Isabel Salvador, consigna El Universo. Antes, el renunciado ministro ejerció como Secretario de Planificación y Desarrollo.

Proyecto está en pie. Previamente, el ministro ecuatoriano de Recursos Naturales No Renovables, Germánico Pinto, aseguró que el proyecto "no está cerrado".

Pinto, en declaraciones al canal Ecuavisa, aseguró que el mecanismo que se planteó “no es aceptable” para los intereses ecuatorianos.

"La opción y la prioridad sigue siendo hacer todos los esfuerzos para que el petróleo se mantenga bajo tierra", dijo el ministro. 

El objetivo del país es dejar en tierra unos 850 millones de barriles de crudo en reservas que alberga el megacampo.

De explotarse las reservas del ITT, el país a valor presente obtendría unos US$7.000 millones, pero está dispuesto a renunciar a esos montos para contribuir con el ambiente.

Con información de Reuters y Dow Jones Newswires