En su informe anual sobre la lucha antidrogas, el Departamento de Estado destaca que Caracas “no coopera de manera constante con EE.UU. y otros países para reducir el tráfico de cocaína que pasa por su territorio”, al tiempo que indica que la colaboración con La Paz siguió siendo un “desafío” en 2009.

Pese a ello, el gobierno del presidente Barack Obama sigue dispuesto a trabajar tanto con Bolivia como con Venezuela para mejorar la cooperación y los resultados de la lucha antinarcóticos, afirma el Departamento de Estado en su informe.

En el caso de Venezuela, EE.UU. asegura que hay “fuertes evidencias” de que “algunos elementos” de las fuerzas de seguridad “prestan ayuda directa” a grupos terroristas extranjeros. EE.UU. recuerda que en Colombia grupos ilegales armados, entre ellos las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), están vinculados a organizaciones narcotraficantes que distribuyen las drogas a través de Venezuela.

Desde que Venezuela suspendió en 2005 la cooperación antidrogas con EE.UU., la colaboración entre ambos países en esta materia se ha limitado al intercambio de información, la coordinación de deportaciones y la interdicción marítima.

Más grave aún, en la interdicción de los aviones que transportan la droga de Colombia a Venezuela los esfuerzos de Caracas son nulos, según dijo hoy en rueda de prensa el secretario de Estado adjunto para Asuntos Internacionales de Narcóticos, David Johnson.

“En el lado venezolano no he visto ningún esfuerzo, o al menos ninguno significativo para frenar este tráfico” aéreo de la cocaína entre la frontera de Venezuela y Colombia, señaló. De hecho, el informe indica que la cantidad de cocaína que se transportó a través de Venezuela vía aérea y marítima ha aumentado de 54 toneladas métricas en 2004 a 143 en 2009.

EE.UU. recuerda que la falta de cooperación de Venezuela es un reflejo de las “gélidas” relaciones bilaterales entre ambos países y ha llevado al presidente de EE.UU. desde 2005 año tras año a incluirlo en la lista negra de países que no colaboran en la lucha contra el narcotráfico.

En lo que se refiere a Bolivia, el tercer productor de cocaína del mundo y un área de tránsito importante para esa sustancia procedente de Perú, tomó menos medidas el año pasado para impedir la producción y el tráfico de drogas.

De hecho, el potencial de producción de cocaína ha aumentado un 50% desde 2005 en ese país y el Gobierno del presidente Evo Morales permite una mayor producción de coca, estipulado como “legal” bajo su ley, pero contraria a las convenciones internacionales firmadas por La Paz.

Debido al creciente potencial de aumentar los niveles de producción de la droga, la presencia de narcotraficantes mexicanos y colombianos operando en Bolivia, así como a posibles conflictos entre los cultivadores y el Gobierno en parques nacionales, EE.UU. se muestra “preocupado por la eficacia de las políticas y acciones antinarcóticos” del Ejecutivo de Morales, según declaraciones reproducidas por El Mundo.

Como establece la ley, el Departamento de Estado envió al Congreso su informe anual sobre la lucha global contra el narcotráfico y el lavado de dinero, que sirve de base para determinar en septiembre posibles sanciones para los países que, a juicio de Washington, no hacen lo suficiente en esta materia.