A tráves de una declaración de su secretario de Estado, John Kerry, la administración de Barack Obama acusó al presidente sirio Bashar Al Assad de utilizar armas químicas contra su propio pueblo y reiteró la necesidad de una intervención armada contra esa nación.

En base a informes de los servicios de inteligencia de su país, Kerry aseguró que el ataque se produjo desde zonas que controla el ejército sirio hacia otras que pertenecen a la insurgencia. 

En base a la misma fuente, el gobierno estadounidense acusó a su par sirio de matar con armas químicas a 1.429 personas, incluidos 426 niños. Kerry califico de "asesino" al presidente Al Assad. 

El secretario de Estado también dijo que el informe que elaboren los peritos de la ONU no revelerá quién es el responsable del ataque del 21 de agosto último y que un ataque unilateral norteamericano no viola el mandato de la comunidad internacional.

Además, acusó a Rusia de obstruir una acción multilareal contra Siria, aunque adviritó que su país no quiere otra guerra como la Irak y que cualquier intervención “no incluirá” a militares en suelo sirio.