Washington. El gobierno de Estados Unidos prometió apoyar a México en su guerra contra los cárteles de la droga, mientras el FBI se unía a la investigación de los asesinatos de dos estadounidenses y un mexicano vinculados al consulado estadounidense en la violenta Ciudad Juárez.

"La tragedia de este fin de semana sólo remarca qué tan severo y significativo peligro representa esto para México, para Estados Unidos, para el hemisferio", dijo el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley.

"Todos compartimos esa determinación de que a la larga, mediante una variedad de medios, retomaremos esas calles", agregó.

El presidente Barack Obama expresó el pasado domingo indignación por los asesinatos, que son parte de un recrudecimiento de la violencia relacionada al narcotráfico en la frontera entre México y Estados Unidos, lo cual ha alarmado a Washington.

Una empleada estadounidense del consulado en Ciudad Juárez y su esposo murieron luego de que un supuesto sicario de una banca de narcotraficantes les disparara mientras salían de un evento social de la misión diplomática.

Adicionalmente, un mexicano casado con otra empleada consular fue asesinado aproximadamente a la misma hora en otra parte de la ciudad, situada a pasos de la frontera desde El Paso, Texas, luego de que él y su esposa abandonaran el mismo evento.

Crowley dijo que el consulado en Ciudad Juárez permanecerá cerrado este martes, mientras funcionarios revisan la seguridad y agregó que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI por su sigla en inglés) movilizó equipos para asistir a las autoridades mexicanas que estudian el incidente.

El portavoz bajó el perfil a sugerencias de que diplomáticos estadounidenses eran el blanco de los ataques.

La violencia explotó en los últimos meses en Ciudad Juárez mientras cárteles rivales del narcotráfico luchan por controlar la ciudad, el lugar más álgido en la guerra de tres años que libra México contra la droga.

"Esto es algo que ha afectado profundamente a la población mexicana. En algunos momentos también ha afectado a ciudadanos estadounidenses ", dijo Crowley.

"Pero de allí al hecho de que esto haya sido un incidente particular dirigido a diplomáticos estadounidenses, creo que no estamos preparados para llegar a esa conclusión todavía", agregó.

Revisión de seguridad. El Departamento de Estado autorizó este domingo la salida de trabajadores del gobierno estadounidense desde los consulados de Ciudad Juárez y otras cinco ciudades fronterizas del norte.

Crowley dijo que Estados Unidos revisará la seguridad en sus instalaciones diplomáticas en toda la frontera y trabajará con México para determinar si se necesitan más medidas para protegerlas.

Cerca de 19.000 personas han muerto desde que el presidente mexicano, Felipe Calderón, llegó al poder a fines de  2006 y lanzó un ataque militar a los cárteles de la droga, lo que desató una violencia más cruenta.

La mayoría de víctimas son narcotraficantes rivales, policías, y en una extensión menor, soldados, funcionarios locales y transeúntes. Es extraño que un sicario de un cártel de droga tenga a extranjeros por objetivo.

Estados Unidos ha entregado cientos de millones de dólares a México para ayudar en la lucha antinarcóticos, que el año pasado la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció era alimentada en parte por la demanda estadounidense de drogas ilícitas.