Caracas. Estados Unidos está de vuelta en Centroamérica. Su renovado liderazgo en la región se hizo evidente el pasado 5 de marzo en el encuentro realizado entre la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y los presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana y Panamá (representado por un ministro).

Los mandatarios dieron pleno apoyo a la reincorporación de Honduras en el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), así como a su reingreso en la OEA, objetivo prioritario de EEUU en su política hemisférica.

El único país que no asistió a esa cumbre fue Nicaragua, que no reconoce al gobierno de Porfirio Lobo, quedando así al margen del consenso regional.

Desde 2004, el destino parecía habérsele torcido a Washington en la región. A la sucesiva elección de gobiernos de izquierda -que algunos asimilaban como antiestadounidenses- en Panamá, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, se sumaba la conversión al chavismo del presidente hondureño Manuel Zelaya, el fracaso del ALCA y el empeño generalizado entre los gobiernos de Latinoamérica, aunque por razones diversas, de normalizar las relaciones con Cuba sin esperar por la democratización de la isla.

Parecía que Washington no tenía capacidad ni interés por retomar el liderazgo. La Casa Blanca trabajaba tras bambalinas. Mientras algunos presidentes latinoamericanos presumían de haber enterrado el Alca, Estados Unidos forjó un Tratado de Libre Comercio (Cafta-DR) con Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana, en vigor desde 2009, que conforma el tercer mercado para los productos estadounidenses en América Latina, solo detrás de México y Brasil.

Además, concluyó las negociaciones de un acuerdo comercial con Panamá.

EE.UU. también puso en marcha a fines de 2008 la iniciativa Caminos a la Prosperidad en las Américas, que compromete a 12 de los 19 países latinoamericanos (incluyendo a todos los de Centroamérica) a trabajar en pro de la democracia y el libre mercado para "fomentar el crecimiento, la prosperidad y la justicia social de manera inclusiva".

La imagen y el discurso fresco de Barack Obama han ayudado a recuperar el liderazgo en Centroamérica, tanto como realidades más concretas: EE.UU. sigue siendo el principal socio comercial de Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y El Salvador, según la Organización Mundial de Comercio.

La potencia estadounidense alberga las mayores comunidades de emigrantes procedentes de Centroamérica y, consecuentemente, es la fuente principal de remesas hacia esas naciones.

En los países de América Central las remesas recibidas del exterior significan una porción significativa del PIB: en República Dominicana es mayor a 5%; en Nicaragua y Guatemala, a 10%; y en El Salvador y Honduras, a 15%.

Son estas razones de peso para que los presidentes centroamericanos, de izquierda y derecha por igual, quieran blindar por su propio beneficio su vínculo con EE.UU. a prueba de las bombas retóricas del antiimperialismo.

Foto: Portal Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)