Santiago. El 52% de los chilenos se pronunció por cambiar el sistema electoral binominal que rige en el país para elegir a los diputados y senadores, según la prestigiosa encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), divulgada este jueves en Santiago.

Mientras, 17% opinó que el sistema binominal debería mantenerse, y cerca de un tercio de los consultados no se pronunció sobre este tema, cuyo debate ha resurgido a tres meses de celebrarse las elecciones presidenciales y parlamentarias del próximo 17 de noviembre.

El sistema electoral binominal fue esta semana analizado en las comisiones de Constitución del Senado y la Cámara de Diputados para introducirle modificaciones, aunque al parecer no hay consenso entre los partidos para cambiar la esencia de ese modelo de votación, que sustituyó al sistema proporcional que existió hasta 1973. Cualquier modificación requiere una reforma constitucional, para lo cual se necesitan 23 votos del Senado, integrado por 38 miembros, y hay parlamentarios opositores a los que no convence la fórmula que presentaron los partidos Renovación Nacional (RN), de derecha, y los opositores Socialista y Democracia Cristiana.

Estos partidos elaboraron una propuesta que aumenta el número de senadores de 38 a 44 y de diputados de 120 a 134, considerando que el sistema electoral "sería más representativo" que el binominal.

Sin embargo, el ex presidente Ricardo Lagos rechazó la fórmula acordada por la oposición y RN para introducir modificaciones al sistema electoral.

En su opinión, "no se puede estar discutiendo el binominal a tres meses de una elección presidencial en circunstancias que la conducción de este debate lo tiene que hacer la autoridad que sea elegida el próximo 17 de noviembre".

Lagos llamó a evitar los mismos errores del pasado, indicando que la ciudadanía sale a protestar a las calles y se deslegitima la actividad política "porque no comprende la filosofía de los partidos de hacer acuerdos sobre la base de un sector que tiene el veto y que es minoría en el parlamento".

Se refería al sector de la derecha, formado por RN y la Unión Demócrata Independiente (UDI), que goza de una sobre representación en el parlamento por el sistema binominal, que se incluyó en la Constitución de 1980, promulgada por la junta militar y que aún está vigente.

La Carta Magna fue modificada durante el gobierno de Lagos (2000-2006), pero la derecha se opuso a cambiar el sistema binominal para elegir a los parlamentarios, y que sólo favorece a las dos grandes coaliciones y limita la posibilidad de los pequeños partidos para llegar al Congreso.

La premisa del binominal es elegir a dos candidatos por distrito electoral. A través de la aplicación del criterio de mayoría relativa, obtienen los dos escaños disponibles en cada distrito las dos listas más votadas, siempre y cuando el partido más votado no obtenga más del doble de la votación del partido que lo sucede.

En la práctica, casi siempre se elige a un candidato de cada gran coalición política, aunque el segundo candidato de la lista ganadora haya tenido más votos que el aspirante de la lista contraria.

Al ocurrir esa situación, el binominal transforma las elecciones en una simple ratificación de la designación de los candidatos por los partidos para ocupar los cargos en el Senado y la Cámara de Diputados.

Los actuales tres diputados del Partido Comunista fueron elegidos en 2010 porque hicieron un acuerdo para ser incluidos en la lista de la Concertación, formada por los partidos Socialista, Por la Democracia, Democracia Cristiana y Radical.

Para la oposición, el sistema binominal tiene dos grandes problemas: primero, carga con un pecadooriginal, pues fue creado durante el régimen militar, lo que le impuso un sello autoritario, que hace que sus objetivos parezcan siempre espurios.

En segundo lugar, y el más importante, baja la competencia, porque el binominal transforma las elecciones en una simple ratificación de la designación de los candidatos de los partidos, lo cual reduce el interés popular y baja el nivel general de la política.

A ello se agrega que la nominación de los candidatos la hace la cúpula de los partidos y, por eso, es suficiente competir por los votos duros de cada coalición para obtener cupos en el Congreso.

Además, su carácter cupular dificultala renovación de los parlamentarios, que repiten varias veces sus mandatos.

El binominal ha favorecido a las dos grandes coaliciones chilenas: la derechista Alianza por Chile, formada por la UDI y RN y la Concertación, en detrimento de los partidos pequeños y los candidatos independientes.

Los cuatro partidos de la Concertación se han integrado ahora a la coalición Nueva Mayoría, a la que se han sumado los partidos Comunista, Izquierda Cristiana y el Movimiento Amplio Social, la cual perfila como ganadora en las próximas elecciones con su abanderada, la ex mandataria Michelle Bachelet (2006-2010).

Según la encuesta del CEP, Bachelet y su coalición se impondrían con 44% de la votación, frente a la Alianza por Chile, cuya candidata, Evelyn Mattei, registró solamente 12% de adhesión.