El caso Snowden, el bloqueo aéreo a Evo Morales y la visita de Henrique Capriles a Colombia y Chile, han sido alguno de los temas globales que han ocupado los titulares de la última semana en la prensa internacional. Todos tiene algo en común. La intermediación directa de sus Estados y sus gobernantes.

En este sentido y como han ocurrido los hechos, la diplomacia en mayor o menor grado ha ocupado un papel trascendental, pues es la clave para guiar las relaciones internacionales y sustentar el interés nacional de cada país.

Ante esto, el director de la Academia Diplomática de Chile Andrés Bello, embajador Pablo Cabrera, conversó con AméricaEonomía.com y realizó un análisis de los nuevos desafíos y tendencias que debe enfrentar la diplomacía global, en especial en América Latina.

Consciente del panorama actual de la aldea global, -término acuñado por Marshall McLuhan-, y en su calidad de director de una de las escuelas diplomáticas más antiguas y con mayor tradición del continente, Pablo Cabrera afirma que es clave “sintonizar la formación del diplomático con las demandas del siglo y la globalización”, las cuales han ido acompañadas de un cambio de paradigma en la democracia: la introducción de mayor diálogo, la comunicación, el acceso a la información pública y la utilización de esta.

La demandante contingencia y los indignados
La labor de un embajador, de promover y defender los intereses de un determinado país en el extranjero, debe ir acompañada de una fuerte tarea de conocimiento del ambiente en el que se encuentra, de tal manera de contar con herramientas para manejar efectivamente situaciones que se puedan presentar. En este sentido, Cabrera comenta que “hace diez años se hablaba de diplomacia preventiva ante los conflictos, lo cual tiene mucho que ver con el cómo el diplomático se prepara para preveer algo. Hoy en día, es bien dificil”. Y al respecto, agrega que "a veces, las cosas pasan. Te subes al auto en la mañana con un determinado curso de acción, escuchas las noticias y de inmediato, debes cambiarlo”.

Uno de los casos destacados y más comentados en Latinoamérica y el mundo ha sido el de los indignados de Brasil, concentrado principalmente en Sao Paulo y Río de Janeiro, donde cientos de miles de personas se volcaron a las calles en reclamo por las deficientes y escasas inversiones del gobierno en materia social, contrastadas con las múltiples obras de preparación para eventos deportivos.

Utilizando esta situación como ejemplo, el embajador chileno con vasta experiencia y distinaciones en Europa, Asia y toda América, comenta que “el diplomático debe desarrollar una sensibilidad especial al establecer sus redes de contacto, con una capacidad de razonar y prever cómo vienen los acontecimientos, pero hoy día se ha visto sobrepasado. Lo que hay que preguntarse, es si los diplomáticos acreditados podrían prever que esto sucedería”. Ante estos casos, Cabrera es enfático al destacar la importancia de establecer redes de contacto de calidad, incluidas las redes sociales, los medios y hasta las encuestas, labor que actualmente desarrollan en la academia diplomática. Finalmente, concluye este caso ilustrando la fuerza creciente de estas fuentes de información, comentando que “yo no creo que nadie vaya a Brasil, a la cancillería, para preguntar por la situación”.
2967

Los nuevos actores y América Latina

Otro de los factores que han modificado los criterios de formación para los nuevos diplomáticos y embajadores son las tecnologías. Hoy en día la interacción se puede dar a todo nivel, y como reconoce el diplomático, “todo puede ser considerado diplomacia”.

Uno de los casos notables en este campo es la utilización de Twitter. Por ejemplo, recientemente el embajador del Reino Unido en Chile, Jon Benjamin, tuvo una discusión por esta red social con el diputado Jorge Tarud, en la cual se interpelaban abiertamente. El punto es que con tecnologías y medios accesibles y abiertos como este, es perfectamente factible que se produzcan confrontaciones similares. Al respecto, Pablo Cabrera menciona que “el diplomático sabe que se debe comportar en Twitter como lo hacía en un cóctel antes. Siempre debe saber lo que puede y no decir. Normalmente la mejor regla es que nunca diga en privado lo que no puede decir en público. Esa regla es la más sana”.

-¿Qué otros factores hoy en día presionan el ejercicio de la diplomacia? ¿Qué sucede, por ejemplo, con las negociaciones comerciales y las inversiones multinacionales?

-La diplomacia se está viendo presionada por la emergencia de nuevos actores y nuevos temas que en el concepto de la globalización han cambiado muchos elementos, como por ejemplo, la vecindad. Entonces, por cierto que el poderío económico determina cierta conducta de los estados en las relaciones, y por eso también hay objetivos comunes y alianzas.

-¿Cómo ha visto el desarrollo de las relaciones en América Latina, tanto entre sus países, como con el resto de los continentes?

- Creo que hemos demostrado sabiduría, que América Latina en esta materia ha logrado consensos importantes. El aporte de Latinoamérica a las relaciones regionales es evidente. Creo que nuestra región hoy en día es un continente de mucho más peso político, y obviamente tiene un espacio como protagonista en la agenda internacional. Han contribuido para esto, las buenas políticas públicas y el sentido de cooperación.

Ante la evidente complejidad de las relaciones exteriores en un mundo cambiante y cada vez más abierto, los conflictos diplomáticos seguirán sucediendo, lo cual brinda una oportunidad para reflexionar, evaluar y replantearse la manera en la cual se lleva a cabo el proceso de formación de estos representantes en el extranjero. Por eso, no deja de ser una alternativa viable para muchos gobiernos, el nombramiento de embajadores políticos, es decir, de personas y representantes que ya ejercen o han ejercido en determinados cargos públicos al interior del aparato estatal y no hayan desarrollado necesariamente una carrera diplomática.

No obstante, la labor central y los principios fundamentales, parecen no variar, pues como sostiene Pablo Cabrera, “lo que pasa es que los paradigmas de la diplomacia hoy en día están en plena evolución, y hay mucha discusión, pero no hay dónde perderse cuando un país tiene principios básicos y códigos por los que regirse”.