La reunión de seis horas en el piso 13 de la Cancillería argentina que mantuvo el ministro Luis Almagro con su par Héctor Timerman no llegó a buen puerto, asegura este miércoles el diario La Nación basándose en altas fuentes del ministerio de Relaciones Exteriores de la vecina orilla.

En un extenso artículo, que fue el titular de tapa del nombrado matutino, se establece que “a estas alturas, no existe posibilidad alguna de un acuerdo” y que todo parece indicar que anoche “se estaba frente a un nuevo conflicto diplomático como el que estalló en 2005”.

Los dos puntos en los que no hubo acuerdo en la reunión de la tarde de este martes en Buenos Aires, refieren a los controles de niveles de contaminación que imponía Argentina y la pública decisión del presidente Mujica de aceptar el pedido de aumento de producción de UPM a 1,3 millones de toneladas.

De acuerdo a lo que fuentes calificadas de cancillería, en la reunión todo fueron reproches y quejas. Timerman no dio el brazo a torcer, incluso ante la propuesta de Almagro de que el aumento sea de 1,2 millones en lugar de 1,3; Timerman se opuso, manteniendo en pie la amenaza de recurrir nuevamente a La Haya.

"Todo cambio que se realice en Botnia-UPM altera la sentencia de ese tribunal", le hizo saber el canciller argentino a su par uruguayo quien le indicó que no entiende que esto sea de esta forma. Le planteó que el aumento de la producción es conveniente para la economía del país y que Argentina estaba al tanto del aumento desde marzo de 2012. Y con respecto a los informes de impacto ambiental, de los que Argentina se queja, dijo que están frenados por la comitiva argentina ante la Comisión Administradora del río Uruguay (CARU).

Lo que Mujica dijo a Bloomberg, de que a UPM se le pedirían reformas para mejorar la cantidad de fósforo en los vertidos, y bajar la temperatura de los mismos, se planteó en la reunión, pero esto no conformó a Timerman que insistió en aumentar los controles ambientales.

La calificada fuente de cancillería, también le dijo a La Nación: "Para nosotros primero está el debate del control del medio ambiente antes que el de la ampliación de producción de planta"

Otro diplomático estableció enojado: "A los uruguayos lo único que les interesa es lo que digan los empresarios y su economía, no lo que se desprenda de la contaminación del río". Por otra parte, estableció que en Cancillería creen que los niveles de contaminación “están al máximo” y temen por la reacción de los asambleístas.

La comitiva uruguaya dijo que da por sentado que Argentina no va aceptar un aumento de producción y de acuerdo a lo que destaca La Nación, en base a lo que le dijeron diplomáticos uruguayos, en la reunión también se habló de una nueva planta que se quiere impulsar desde Montevideo.

Para Timerman el límite real es de un millón de toneladas. El canciller argentino dijo que en 2005 Uruguay fijó un millón de toneladas como límite, y no 1,1. Y remarcó que cuando se dictaminó en La Haya, se hizo en base a esa cantidad. Del lado uruguayo se expresó que no lo entienden de esta manera.