Santiago. Familiares de víctimas de los devastadores tsunamis que golpearon el centro y sur de Chile presentarán el miércoles la primera demanda contra el Estado, cuyos organismos no habrían alertado a tiempo sobre las grandes olas provocadas por el potente terremoto del 27 de febrero.

La demanda judicial ocurre un día después de que la Fiscalía Nacional abrió una investigación sobre la cuestionada actuación de la oficina de emergencias y de la Armada en medio de los sucesivos tsunamis que azotaron al país.

La acción legal es por la muerte de las hermanas Nancy y Eliana Lema Morales, quienes fallecieron en el pueblo de Dichato arrastradas por las gigantescas olas que barrieron con la costa central y sureña de Chile.

La demanda es contra quienes resulten responsables de "cuasi delito de homicidio" y será interpuesta por Hugo Fuentealba, viudo de Eliana Lema, y su hijo Rodrigo, quienes se salvaron nadando en medio de las olas que azotaron a Dichato.

En la querella, Fuentealba relata que escuchó "en una radio de Córdoba, Argentina (que) el locutor dijo que tenían contacto con la televisión chilena. Habló la Presidenta (Michelle) Bachelet y dijo que estuviera el pueblo tranquilo y recalcó que no había tsunami en ninguna costa de Chile. Eso fue a las 5.40".

"Le dije a mi esposa que bajáramos porque no había tsunami. Dejamos el auto a 70 metros de la casa. Entré y estaba entera. Escuché la bocina del auto y vi que el mar arrasaba con todo. El agua me sumergió y me pude agarrar de un árbol. Bajó el agua vi que mi señora estaba dentro del auto, fallecida. Mi cuñada apareció 200 metros más allá, muerta", dijo Fuentealba.

Negligencias. Durante los minutos y horas posteriores al terremoto de magnitud 8,8, la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) y la oficina de la Armada encargada de alertar maremotos no pudieron ponerse de acuerdo en la emisión de una alerta de tsunami.

Un reportaje de la televisión estatal mostró cómo un funcionario de la unidad de la Armada a cargo de alertar maremotos informó a la Onemi de variaciones menores en el nivel del mar que, aseguró, no constituían tsunamis en localidades que fueron devastadas por una serie de olas gigantes.

Tras el incidente, la entonces directora de la Onemi renunció, mientras que el jefe del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) fue destituido.

La Onemi acusó al SHOA de darle información poco clara y de descartar el peligro de grandes oleadas en la zona costera como consecuencia del terremoto.

En total, el terremoto y los tsunamis dejaron unos 500 muertos identificados hasta el momento, aunque la cifra sería muy superior por los centenares de personas cuya identidad no ha sido confirmada o que permanecen desaparecidas luego de haber sido arrastradas por el mar.