Bogotá. Hace dos años la Cumbre del Grupo de Río, que se celebró en Santo Domingo, República Dominicana, terminó para el presidente colombiano, Álvaro Uribe, con un frío apretón de mano con su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa.

La reunión había finalizado luego de debatir largamente sobre el bombardeo que las Fuerzas Armadas colombianas propinaron al campamento del cabecilla de las FARC, Raúl Reyes, en Angostura, Ecuador, en marzo de 2008. La tensión del final de la Cumbre no significó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, rotas por cuenta de la incursión.

Uribe, Correa y el fallecido Raúl Reyes vuelven a ser protagonistas en el mismo escenario. La Cumbre del Grupo de Río, que tendrá lugar en Cancún, México, entre este lunes y martes, podría suponer un avance en la recomposición de la diplomacia entre Colombia y Ecuador: en las agendas de los mandatarios está pactado un encuentro bilateral, acordado en Quito el pasado 9 de febrero durante la más reciente cumbre de Unasur.

Información pendiente. No obstante, el fin de semana Correa afirmó que es necesario que el gobierno colombiano entregue toda la información sobre el bombardeo. “Hay muchas cosas a las que se comprometió el presidente Uribe que no ha cumplido. Nosotros no podemos restablecer completamente relaciones hasta tener todas las satisfacciones del caso”, declaró el mandatario, refiriéndose a los videos del bombardero y al contenido de los computadores de Reyes hallados en el lugar.

El analista de política internacional Enrique Serrano considera que es probable que Colombia se niegue a acceder al pedido argumentando que dicha información es secreta por motivos de defensa nacional.

“El pedido de Correa puede ser un indicativo de que su disposición para solucionar los problemas es limitada. Es probable que después del encuentro mejore la comunicación por la misma intención de la Cumbre, que se lleva a cabo en México, un territorio neutro frente a las tensiones de la región, pero Correa ha demostrado ser un hombre intransigente”, sostuvo.

De otra parte, el presidente de la Comisión de la Verdad, —creada en Ecuador para esclarecer los pormenores del bombardeo en Angostura—, Fernando Huerta, cree que es momento de que se revele la información.

“No estamos hablando sólo del incidente del bombardeo, se trata de que puede haber datos para combatir el crimen organizado entre los dos países. No debe haber lugar a que por no acceder a las peticiones de Correa, no haya pleno establecimiento de las relaciones”, puntualiza Huerta, quien en varias oportunidades solicitó a la Cancillería colombiana la información, siempre recibiendo la misma respuesta: “Es imposible hasta que se restablezcan las relaciones diplomáticas con Ecuador”.

Otros asuntos. Hasta ahora, la expectativa se centra en lo que pueda ocurrir luego del encuentro entre los dos presidentes y en los temas clave que tratará el Grupo de Río: el análisis de la situación de Honduras después del golpe de Estado del año pasado (el presidente electo Porfirio Lobo no fue invitado), la continuidad en la ayuda a Haití después del terremoto de enero y la posibilidad de crear un organismo multilateral que agrupe a América Latina y el Caribe sin la presencia de Estados Unidos.

Este último será la prioridad para el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien aseguró que se encargará de tomar la vocería en esta materia. “Será difícil que los demás países acepten esta propuesta mientras que Estados Unidos continúe siendo el principal socio comercial de la mayoría de naciones que integran el grupo”, opina Serrano.

De otra parte, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, manifestó su intención de lograr el apoyo del bloque en el conflicto que actualmente disputa su país contra el Reino Unido por la exploración petrolera en las islas Malvinas.